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Lo que viene…

19 de septiembre de 2009 - 04:39 a. m.

A 20 días de jugar las últimas cartas en la eliminatoria, seis selecciones están en ascuas. A todas les faltan puntos, aunque a nosotros particularmente todos.

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De allí que algunas estén haciendo experimentos, como es el caso de Argentina. Allá resolvieron convocar una base de jugadores de la casa para jugar un amistoso contra Ghana. Es una forma de sacudirse de la dependencia extrema de sus jugadores ‘europeos’. Es más, alguien viendo el funcionamiento de Vélez Sarsfield, el magnífico equipo que manejan Gareca y Santín, viejos conocidos en nuestro medio, lo propusieron para jugar como base de la selección, hecho que no se puede cumplir por el momento, puesto que Vélez, Lanús y San Lorenzo ingresaron a la etapa de final de la Copa Suramericana y tendrán sus planteles metidos en el cuento.

Entonces recurrieron al campeón de la Copa Libertadores y tendrá Carlos Bilardo, el encargado, mientras adelgaza Maradona, la misión de armar con seis jugadores, encabezados por Verón, el plan de emergencia. Uruguay continuará dependiendo en extremo de Forlán y sus compañeros de Europa; Chile y Ecuador tienen los planteles listos y sin retoques llamativos, al igual que Venezuela. Surge entonces la pregunta. Para el día 30 de este mes hay un partido frente a los mexicanos, en Dallas, para la selección de Colombia. Al igual que los argentinos, será un grupo conformado sólo por jugadores del torneo local. O sea que Agustín Julio, Iván Vélez, Mendoza y Núñez; los Giovannis, Anchico, Jackson y Teófilo intentarán mostrar una cara más clara y ofensiva de la selección, porque pueden jugar y eso está ya demostrado. A ello podrían sumarse Palomino —si está recuperado—, Dorlan Pabón y Viáfara. Como experimento es bueno y de riesgo para el propio Lara, porque si el equipo funciona, juega bien y gana, al siguiente día deberá dar a conocer la lista definitiva para los dos juegos oficiales, sin descartar a quienes hayan jugado bien en Estados Unidos.

Como siempre ocurre, la solución fue de última hora, cuando bien pudo implementarse en el pasado inmediato. Lo cierto es la responsabilidad enorme de los jugadores para su propio bien y futuro, porque el técnico saldrá o seguirá dependiendo del desenlace, pero los jugadores continuarán sus carreras y es en ese punto donde deben tener un compromiso grande con ellos mismos.

No creo que ofrezca resultados positivos el experimento de la Liga de Europa, antigua Copa Uefa, de poner seis árbitros, incluyendo el cuarto, puesto que los otros cinco estarán dentro y alrededor del campo de juego. Por lo pronto le ofrecen al central más elementos de juicio para determinadas faltas en las áreas de arqueros. El conflicto puede surgir cuando no estén de acuerdo en una sanción. Si para el central es jugada de penalti, quizás para quien esté cerca de la portería no lo sea. ¿Cómo llegan a un acuerdo?

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