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Más Santa Fe

01 de septiembre de 2014 - 06:38 p. m.

No hay solución a la vista para Millonarios, que si terminara todos los juegos 0-0 estaría cumpliendo y ajustado a sus actuales condiciones.

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El problema se agrava cuando recibe un gol, porque no encuentra manera de ir a buscar el equilibrio en el arco adversario. Esta vez, por más intención de fortalecer el medio campo con la inclusión de Reina, un socio más en el estilo de Máyer, de pase corto y ajustado al pie, se las arreglaba para conseguir el empate. Y eso que en el primer tiempo, Vargas, con dos remates tibios a las manos de Camilo Vargas, y los intentos de Fernando Uribe ofrecían cierta sensación de ir a buscar el partido. Pero todo se derrumbó, como dice la canción, cuando Ómar Pérez, celebró su gol cien. Allí afloró el drama de los últimos días, y por más que llego Andy Polo y apareció Agudelo, nada de nada en el arco cardenal.

Santa Fe, con delanteros también de opaco aporte, como resultaron Medina y Morelos, tuvo sin embargo más orden en el trabajo, dio más sensación de contar con Otálvaro y Arias en buenos arranques laterales y de a poco controló el partido, girando, como es habitual, alrededor de Ómar Pérez y con la tenacidad de Daniel Torres y la movilidad de Seijas. Por eso, si sus delanteros no resultaron determinantes, el resto de sus compañeros los protegió con un juego solidario. Cuando apareció Jeferson Cuero, el marcador no se alteró, gracias a la torpeza del delantero para resolver. Porque Millos estaba regalado en defensa y ni siquiera desesperado por empatar, porque parecía resignado a su suerte.

A Santa Fe los puntos lo encaraman en la tabla, mientras su nuevo técnico, Gustavo Costas, sin mayores inventos tácticos, logró hasta hoy sacar provecho de las condiciones de los jugadores que encontró. Fue cuestión de adaptarse al plan de juego más conveniente para el grupo.

El pobre Lillo sabe, y no puede engañar, que su grupo está lejos de ubicar una forma clara para desembocar en el arco contrario y con opciones de gol. Porque si se contabiliza la primera que perdió Pérez comenzando el partido, más las de Cuero, el 1-0 es benévolo. En cambio a Millos le sobran intenciones, carece de ideas para armar jugadas de ataque y sólo se pueden aplaudir las aparatosas intervenciones del zaguero Andrés Cadavid, que deja lo que tiene y sabe en el campo. Claro, está lejos de ser la solución para el ataque, y eso que va de excursión cada vez que hay tiro de esquina a favor.

De los dos equipos capitalinos que conservan grandes aficiones, Santa Fe responde con resultados. Millos clama por un remedio urgente, para el que seguramente, como ocurre siempre, el técnico será el primer damnificado, pero ¿los jugadores qué dirán?

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