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Naranjazo

02 de julio de 2010 - 09:38 p. m.

Si hay algo que mortifique a los brasileños al momento de hablar de fútbol es traer a colación la palabra "maracanazo".

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Ayer la palabra fue naranjazo, porque los holandeses, con un segundo tiempo práctico y serio, supieron recurrir a Robben, Van Persie y Sneijder y ganar con jugadas de costado. Levantando centros y superando a los defensores y al arquero, quienes, extrañamente, no lucieron tan seguros como en todo el certamen.

Creo que, sin embargo, el jugador clave para holanda resultó ser el volante V. Bommel, quien casi siempre acertó marcando bien a Kaká, interrumpiendo juego y cortando el circuito rival que trataban de iniciar Robinho, Luis Fabiano y compañía.

Brasil mostró un buen primer tiempo, produciendo jugadas colectivas claras al arco holandés, el cual Kaká estuvo a punto de vulnerar con un remate, posteriormente salvado de manera espectacular por el arquero, quien lució confiado para el complementario. Allí vino la debacle. El fracaso de Alves como supuesto organizador, en vista de la floja presentación de Kaká, fueron dejando sin salida a los brasileños, quienes, para colmo de males, no tuvieron en Maicon al jugador de apoyo y empuje. Además, Felipe Melo resultó ser el “malo de la película”. Convirtió un autogol y se hizo expulsar en un acto de inmadurez.

Hay que aceptar que la tenía como favorita para llegar a la final. Si se equivocaron Dunga y sus jugadores, por qué no puedo equivocarme yo.

Nadie gana ni pierde sino hasta el último minuto. La tenacidad y la seriedad de los holandeses los sacaron del camino y con justa razón. Brasil extravió el libreto de juego y llama la atención cómo las supuestas figuras del Mundial quedaron en deuda. Cristiano Ronaldo, Rooney, Drogba y ahora Kaká, ya que cuando la pelota llegó a su control, algo distinto quiso ejecutar. Llora Brasil su eliminación, pero merecida la tiene.

La seguridad de los cuatro jugadores fundamentales de Holanda, ya citados anteriormente, permite creer en un papel trascendental en semis. No se parece en nada a la otrora famosa ‘Naranja Mecánica’, que era más dulce de la mano de Johan Cruyff. Esta naranja está más mecanizada y, sin apelar a arabescos y lujos que tanto gustan en el llamado fútbol espectáculo, dejó de lado a la gran favorita.

Al final, los holandeses supieron superar ese momento de confusión del primer tiempo y salir al segundo a jugar en desventaja para, finalmente, ganar… con dos naranjazos que golpearon el corazón mundial del fútbol…

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