Hay una palabra de moda, que se dice, se escribe, se pregona casi hasta el cansancio: coronavirus. Y es de uso mundial, pero hoy quiero referirme a otras dos palabras: endorfina y adrenalina.
La endorfina es una sustancia química que produce el mismo organismo cuando el cuerpo sufre dolor o tensión. Por eso se oye, cuando la persona está haciendo ejercicio, que está liberando endorfina. Alivia el dolor e inclusive produce cierto bienestar. De ahí que las autoridades ya permitieron, bajo ciertos protocolos, correr y caminar. El encierro obligatorio en espacios reducidos va provocando una excesiva acumulación de energía. Dicho más claro: a correr y caminar y así “liberar la endorfina”.
Sobre la otra palabra, adrenalina, verdaderamente la sociedad y sus miembros deben eliminarla para mantener los propios equilibrios emocionales. Es una hormona que tiene la capacidad de contraer vasos sanguíneos, dilatar las vías respiratorias y de paso aumentar la frecuencia cardiaca. La persona que va a un estadio a ver un partido de fútbol libera adrenalina. Eso al menos se dice cuando el aficionado grita o celebra un gol.
Hablando de cambios, resultará interesante ver como la Bundesliga, próxima a reanudar la competencia, asimila esos cambios. ¿Ya no habrá saludos entre protagonistas antes de comenzar el partido?, ¿cómo será el asunto?, ¿la celebración desbordada de un gol se alterará? Muchos serán los detalles que señalarán el camino. Ahora, inclusive, no se está muy convencido en algunos torneos del uso del VAR. Tantos detalles próximos a ser visualizados.
Lo que sí me pareció bueno y de reconocimiento es la gestión económica de la Federación de Fútbol, que consiguió billete para cumplir con las obligaciones salariales de los jugadores. Afortunadamente, la Dimayor hará el pago directamente a los jugadores, respondiendo a la planilla que cada equipo muestre directamente de sus compromisos con los futbolistas. Nada de intermediarios ni entregar los dineros a presidentes de equipos, inclinados a “manejar” el dinero a su antojo.
Desde ya sabemos que el ritmo de juego en sí tendrá alteraciones, para todos sin excepciones. Hablo de las selecciones que en septiembre comenzarían la eliminatoria mundialista. Por lo pronto salga a caminar y liberar endorfina y, siendo domingo, cante, grite y de paso dele salida a la adrenalina.