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Partidazos

17 de noviembre de 2014 - 07:52 p. m.

Al menos esta fase del campeonato corresponde a las ganas, muchas veces reprimidas, de asistir a sufrir y gozar con equipos entregados en busca de un resultado.

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En El Campín, no solamente se vieron cinco goles, donde los avispados, llámense delanteros o volantes, cobraron los múltiples errores defensivos. Porque las zonas de defensa de los dos equipos lucieron despistadas, comenzando por el increíble error de Armani y su zaguero incapaz de realizar lo que siempre se llamó pantalla, que Morelo cobró por ventanilla.

Por supuesto, en la mayoría de los goles son admisibles errores defensivos. Pero también es premio al jugador atento a ellos, despierto y capaz de anotar. El ritmo, el casi frenesí del juego, no solamente entretuvo al público, sino que algunos jugadores consiguieron muy buena calificación. Cuatro jugadores merecieron mi aplauso. Diego Arias, de quien creo mostró su mejor partido, quitando, defendiendo y curiosamente entregando bien. Óscar Murillo, que con su ingreso dio cierta tranquilidad al fondo verdolaga. Otro Arias, Luis Carlos, encarna el tradicional espíritu de lucha y sacrificio de Santa Fe. No solamente por su gol, definitivo para ganar, sino por su espíritu solidario con sus defensas. Si tiene que hacer jugadas acrobáticas, entiéndase como chilenas o pelotazos a los de arriba, las hace. Este sí, como se calificaba en otros tiempo, suda la camiseta de verdad.

Bien podría decirse que los de arriba superaron a los defensas. Sin embargo, no fue tan así. Los goles llegaron por la malicia de los que arrimaron a los arcos y la descoordinación en movimientos de los defensas. Y Nacional, que quería buscar el empate, se quedó con los deseos por la merecida expulsión de Páez, a quien le dieron, pero también dio. Al salir, ni Copete ni Guisao, simplemente desaparecieron, mientras Sherman nada de nada.

Otro partido llamativo fue el del empate entre Águilas y Tolima, que curiosamente ha sabido superar la ausencia de Chará, con un fútbol fluido, rápido, seguro, que lo llevó en su momento a estar en ventaja de dos goles. Las Águilas, con una columna vertebral de veteranos, con Vanegas, Choronta y Fano, fue poco a poco adueñándose del campo para conseguir el empate y estar en la pelea del cuadrangular. Tiene jugadores veloces que saben acelerar.

Valió la pena verlo, aunque por supuesto Santa Fe y Nacional regalaron una clase de partido que siempre quisiera ver.

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