Los jugadores de fútbol son como los diamantes. Hay que buscarlos, encontrarlos y pulirlos. Esto para comentar lo difícil que pinta el panorama para los equipos nuestros en la Copa Libertadores.
El Chicó se dio por bien servido en su primera experiencia. Quizás lo traicionó aquella ventaja de un gol y el pensamiento de alcanzar con un empate en Santiago el tiquete a la ronda siguiente. Por eso los aplausos fueron para su arquero Velásquez, quien hizo todo lo posible para evitar la eliminación. Nadie esperaba gran campaña del Boyacá Chicó.
Caso diferente el del Cúcuta Deportivo. La vez pasada logró arrimarse a las semifinales del certamen, en los días de Blas Pérez y El Burrito Martínez. Delante del Santos equivocó el camino, pues regaló los primeros 45 minutos, al pretender depender solamente del boliviano Cabrera. Por eso en la complementaria, con el ingreso de Arriaga, uno de los pocos jugadores capaces de arrimar a la línea del fondo para servir centros, el equipo ofreció otra cara. Es probable, y eso sólo lo conoce el mismo delantero y el técnico Sarmiento, que su ausencia fuera por no estar en plenitud de condiciones físico-atléticas para jugar todo el partido. Pero si no es esa la razón, el entrenador prefirió esperar y dejar libre a Macnelly Torres para que intentase algún afortunado pase en profundidad, como pasó con Édixon Perea, en Montevideo. Si Arriaga, Cabrera, Torres y Lin Carlos Henry se pueden juntar, allí está la clave para mejorar, advirtiendo que el lateral, Elvis Rivas, insinuó condiciones para acompañar.
Muchas veces se disfraza el miedo con aquello de no arriesgar. Claro que en este cuadrangular, ganar en casa es esencial, porque después los empates se pagan caro.
El fútbol no tiene explicación en detalles como si es mejor jugar con tres o cuatro defensas. En ambos casos se puede ganar y también perder. Lo mismo ocurre adelante. Con dos delanteros o con uno, las dos opciones son probables. De allí que buscar razones para un resultado es relativo. Lo cierto es que con Arriaga y Cabrera, el Cúcuta es mucho más agresivo, así un defensa rústico como se vio en Betao, resulte figura.
Fuera el Chicó, el panorama es difícil para el Cúcuta. Queda por verse cómo el Atlético Nacional resolverá el problema de encontrar al volante para crear juego. No parece contar con él, pues ni Murillo ni Arrué dan la talla. Cuentan de la búsqueda urgente de un tipo de jugador, capaz de hacer actuar a sus delanteros. Quizás lo consigan a tiempo.
En síntesis, el panorama en la presente versión de la Copa Libertadores no alienta muchas esperanzas. Ojalá esté equivocado.