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¿Qué hacer?

09 de julio de 2014 - 10:08 p. m.

Para cualquier persona con ciertas inquietudes en el fútbol y en el afán de conocer y saber qué hacer cuando a su equipo lo están aplastando en fútbol y goles, existen variadas respuestas.

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Si en cuestión de minutos le anotan goles en seguidilla, sólo queda un camino. Saber parar en defensa, intentar mejorar el funcionamiento de la llamada zona de volantes de contención. Lo que no puede realizar es esperar a recibir cinco goles, porque es causa perdida. Si Scolari o un zaguero central con mediano conocimiento no se dan cuenta, es debacle segura. Después del segundo gol es preciso tomar una decisión sana. O salir desaforadamente o mejorar el plan de defensa. Lo primero resultó crítico y elección de solución fatal. Las excursiones comandadas por David Luiz abrieron tal boquete que los alemanes gozaron. Entre tanto seguían cayendo goles de todas las características. Ya con cinco adentro no valía ningún plan.

En estas instancias uno sabe y lo sugiere. Si nos van a eliminar perdiendo 1-0, vamos con todos, incluyendo al arquero, a pelear por el empate o a perder por dos, que resulta el riesgo lógico. Cuando se está por debajo con cinco goles, desaparece el orden, no se escuchan instrucciones ni nada parecido y cada jugador querrá salvar su nombre.

En los pasajes del comienzo de la debacle, sus jugadores parecían dormidos y alguno, como Fernandinho, que había pegado patadas de todo calibre en partidos anteriores, no se atrevió a ir a cotejar con los alemanes. Muchos lo calificarán como respeto. Yo digo: físico temor a perder ante una Alemania que sabe jugar de primera y a un toque.

Claro que para disfrutar de la magistral muestra de fútbol colectivo y productivo de Alemania, Brasil colaboró hasta más no poder. Sólo el retorno de Bernard a su puesto original le ofreció a su selección algún estímulo psicológico, sin llegar a ser una ilusión. La sensacional demostración de fútbol bien jugado y con goles en el primer tiempo determinó que Alemania tiene pleno derecho a la final. Algún técnico colombiano, y no doy el nombre para evitar mortificaciones, dijo: “Al equipo que cojamos mal parado, lo goleamos”. La historia se cumplió totalmente al revés. Deseo aplicarla a este paso demoledor de Alemania. Al equipo que enfrenten mal parado lo golean, como pasó ya con Portugal y Brasil.

Volviendo a la historia que nos ocupa, ¿qué hacer? Después del segundo gol hay que parar el carro. Alcanzando a reformular el trabajo de los volantes de primera línea, buscar cooperación de los delanteros, cambiándoles el de atacantes, invocando la solidaridad de todos, porque el incendio va creciendo, y aguantar. Ahora, si no se toma ninguna medida extrema, hay que atenerse a las tristes consecuencias, como las sufridas por Brasil.

 

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