Se habla sobre el bajo nivel de nuestro fútbol, porque los resultados internacionales, excepción de la selección Sub 17, son pobres y el asunto de la clasificación al Mundial se volvió un quebradero de cabeza.
Sin embargo, observando la respuesta del público en las finales de la Copa Mustang, con entradas espectaculares en Barranquilla y Cúcuta, queda claro la pureza de la afición, que descarta el juego bonito y se apega a los resultados. Y es allí donde radica la supervivencia del fútbol, porque cualquiera le gana a cualquiera y nadie de cuento logra el título. Por eso, la última fecha nos mantendrá en vilo.
Primero fueron Dida y Víctor Ephanor, dos brasileños de alta calidad que en el Júnior marcaron en partidos seguidos, dos tripletas. Dida, quien llegó como titular de Brasil al Mundial de Suecia y quien ‘perdió’ el puesto con Pelé, se convirtió quizás en el mejor jugador extranjero visto en el Romelio Martínez, seguido de cerca por la ‘Bruja’ Verón. Víctor venía de la escuela de Río de Janeiro. Se ponderó por el buen juego, trato de balón y calidad individual.
Con el tiempo aparecieron delanteros con gol, todos ellos colombianos, como Toño Rada, Valenciano y el mismo Martín Arzuaga. Ahora los elogios son para Teófilo Gutiérrez por su olfato goleador, su desempeño como delantero en punta, con un excelente poder en el cabezazo.
Claro que ya está sintiendo la presión de quienes ante la inoperancia del ataque colombiano, lo ven como el salvador en el próximo doblete de la selección. Ojalá conserve hasta dentro de dos meses esa lucidez para anotar, porque como todo goleador, soportará rachas en el futuro, donde no la embocará. La historia así lo certifica y bastaría recordar los casos de Irigoyen y Funes, en Millonarios, quienes antes de su debut botaban todo lo que encontraban, hasta que ubicaron su momento goleador.
Es tal vez lo mismo que pasa con Sergio Galván, quien está a tiro de alcanzar a Valenciano, como el mayor artillero, oficialmente en Dimayor, y viene a cuentagotas acercándose. En favor de ‘Teo’ Gutiérrez es evidente el derecho que tiene a sus 23 años de ser convocado por Eduardo Lara, pero para que juegue.
Es de suponer que la Dimayor a esta hora, agradeciendo el patrocinio de Mustang, tiene que estar buscando recursos y de hecho en el sector de la empresa privada. Postobón que no ha tenido un buen trato como patrocinador de la copa, debiera ser el inmediato soporte del campeonato profesional. Vamos a ver, si mejoran las condiciones para él, se le garantiza una mejor respuesta a su inversión y se lo mira no como un arrimado, sino como un pilar en el andamiaje. Es allí donde debe desaparecer este adefesio de estar pagando jugadores y equipos, sanciones de un lado para otro, estimulando la deslealtad en los planteles, cuando jugadores se hacen expulsar a propósito para limpiar sus hojas de competencia. Digo Postobón porque al menos ya cree en el fútbol como un buen vehículo para sus promociones y estrategias publicitarias. Es cuestión de ofrecer bien el producto y crear compromisos serios de retribución.
Regresando al número de espectadores, sin contar a Bogotá y Medellín, quedó demostrado que la televisión no perjudica al fútbol. El hincha quiere ir al estadio. Ahí la Dimayor debe buscar mejorar la seguridad en los estadios.