Los directores técnicos en primera división, de cualquier liga, permanecen en sus cargos mientras los resultados buenos estén de su lado.
Los contratan para ganar y no para enseñar. Por eso, el español Juan Manuel Lillo, después del triunfo categórico 3-1 sobre Nacional, se queda en su puesto, y son varias las razones para sostener esta afirmación.
Cualquier equipo en Colombia que le gane a Nacional entra a disfrutar de una semana tranquila, la taquilla mejora, el semblante luce optimista y sonriente. pero lo más interesante en el triunfo azul fue ver que sí puede jugar de tú a tú.
Con tres zagueros centrales y dos laterales, Ochoa y Díaz, y con un sólido grupo de volantes en quite y armado, y un goleador en punta como Dayro Moreno, Millos se las ingenió para superar con claridad a los verdes, especialmente en el primer tiempo. Cuando Nacional en el entretiempo cayó en cuenta de la desventaja de dos goles, debió salir a buscar acortar la diferencia, pues en la inicial sólo tuvo dos aproximaciones, con Henríquez y Valencia. Millos en el pasaje inicial de la complementaria dio la sensación de arriesgar mucho esperando en su campo y dando libertad de acción a Edwin Cardona, el mejor del visitante, aparte de saber calentar el parche en el campo y en las graderías.
Edwin Cardona, que se equilibra para cobrar al estilo de Cristiano Ronaldo, abriendo el compás en sus piernas, colgó un buen gol de tiro libre, como hace poco lo había realizado ante Mondragón, del Cali. Sin embargo, Millos sorprendió en un tiro de esquina, dejando a Dayro con un pase perfecto a Román Torres para fijar el definitivo 3 a 1.
Millos fue en el cómputo general más que Nacional, que pensó en Stefan Medina como la solución para empujar al equipo y no resultó así. Después, las expulsiones de Alexis Henríquez y Ómar Vásquez, destiñeron para ambos el juego. Ya no había tiempo y Millos le dio un espaldarazo al desalineado técnico español, que no se afeita, aunque supo aguantar el chaparrón después de la caída con Chicó y parece haber encontrado, no el esquema, pero sí los jugadores para aprender a ganar en casa, donde sí resultó lamentable el comportamiento de un sector del público en nororiental, causando un problema con el jugador que más daño le hacía, Edwin Cardona.
Por lo pronto, se queda en Millonarios, que desafortunadamente es más noticia por el manejo de corredores de bolsa, Serpa, Ortiz y compañía, quienes pueden por su profesión volatizar en cualquier momento una entidad de nombre y respeto. Volviendo al fútbol, ganó bien Millonarios y el técnico toma un segundo aire.