En gran campaña el rojo de Antioquia se arrimó con anticipación a la final de campeonato por estar bien organizado y disponer de un goleador nato, como es Germán Ezequiel Cano, quien ofreció hasta hoy 14 goles.
El trabajo en el mediocampo es sólido con Córdoba, ‘Goma’ Hernández, y el apoyo de Marrugo y el mismo Vladimir Marín. Así, pues, el DIM fue estructurando un genuino equipo de fútbol, con orden y sobre todo con planes claros para ganar puntos.
Es un premio para el técnico Hernán Torres y su colaborador inmediato, El Chusco Sierra. Sin que lo reconozca, Torres saborea la revancha contra quienes en Millonarios ignoraron en su momento su capacidad para justificar una estrategia de fracaso como resultó la traída de Portolés y Lillo, quienes con seguridad facilitaron algún negociado con alguien allegado a los azules. Cuando anoto negociado, es billete que se le perdió a las arcas de Millos.
Sí, ese grupo ganado con amplitud por el Medellín, no se parece al otro donde Independiente Santa Fe y Atlético Nacional tienen esperanzas de clasificar. Los cardenales poseen el punto invisible a su favor, aunque el juego próximo entre los dos debe sentenciar la clasificación. Nacional por lo pronto juega la final de la Sudamericana y eso quizás disculpa el flojo partido delante del Once Caldas. Allí faltaron jugadores claves como Armani, Henríquez, Álex Mejía, Cardona, Berrío y Sherman, entre otros. Sin ellos, Nacional venció al Once casi que a empujones, sin orden y con guerra, sin poder pesar en el armado. Por raticos, Otálvaro algo hizo.
Faltaba anotar que Hernán Torres, como tantos técnicos, encontró en el brasileño Martins el agüero requerido para ingresar en los segundos tiempos y solucionar el asunto del gol. Así ocurrió con el recordado ‘Palomo’ Usuriaga.