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Café, té y chocolate con algo más

19 de mayo de 2012 - 08:00 p. m.

Hay una creciente utilización de estos ingredientes en la coctelería y en la elaboración de algunos licores.

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Una de las costumbres más arraigadas al terminar una cena es pedir un digestivo después del café. Los franceses le tienen a esta práctica un nombre específico: pousse-café.

Algunos de los espirituosos preferidos y más usuales son brandy, Cognac, Armagnac y amaretto, así como una infinidad de licores de pera, manzana, naranja u otras frutas. Los italianos, por lo general, eligen grappa, y los españoles, aguardiente de orujo. Los latinoamericanos también nos inclinamos por ron, licor anisado, pisco y una larga lista de otras posibilidades.

Otro hábito arraigado es, de plano, mezclar el café con las bebidas alcohólicas. Es una rutina muy común en España y Francia, y su origen se remonta a la colonización europea de las Antillas, en particular de Cuba. La leyenda dice que los soldados mezclaban café con cualquier destilado para coger “corajillo”, término que, con el tiempo, derivó en carajillo.

En el Nuevo Mundo, los colombianos crearon una tradición propia, que combina el agua de panela (infusión hecha a partir del bloque de la caña de azúcar) con aguardiente. La denominaron canelazo.

En su mayoría, bebidas como el carajillo y el canelazo se prefieren en temporadas o climas fríos para calentar el cuerpo. En muchos otros países, como Rusia, la combinación de café con vodka se denomina Black Russian. En Italia, por ejemplo, el siciliano combina café caliente con brandy y limoncello. Y en algunos países anglosajones llaman Black Jack a la bebida hecha con café, whisky y triple sec. Y no puede dejarse por fuera al café irlandés, con azúcar y whiskey.

Todo esto tiene que ver, en realidad, con el notorio incremento de los cocteles con bebidas tradicionalmente calientes como café, chocolate y té. Pero lo llamativo es que muchas de estas combinaciones se sirven frías, y se han creado para climas cálidos o para las temporadas veraniegas. En algunos casos la base de esta clase de coctelería la conforman licores de café y chocolate. Entre los licores de café sobresalen el Kahlúa, el Tía María y el Coloma. Y entre los de chocolate figuran el Mozart y el Baileys Lindt Chocolate.

Con licor de chocolate y vodka se prepara, igualmente, un popular martini, muy solicitado por las mujeres y por aquellos hombres amantes del cacao.

Digamos que muchos de estos cocteles y extractos tienen larga tradición o se han impuesto en los últimos años. Lo que sí representa un campo poco explorado es la creciente utilización del té como columna vertebral de la coctelería o como ingrediente principal en la elaboración de algunos licores. La delicadeza del té tradicional o del té frutado brinda a los cocteles un trasfondo de elegancia, que ni el café, ni el chocolate, al ser más definidos en sabor, pueden lograr.

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Antes de mencionar algunos cocteles o infusiones de té con destilados vale la pena destacar una ginebra seca londinense de reciente aparición, que utiliza té verde chino y té verde japonés Sencha como elementos distintivos en su composición botánica. Es la Beefeater 24, producida por la tradicional marca inglesa del mismo nombre.

Por otra parte, algunos de los cocteles con té incluyen el Easy Bourbon Tea, preparado con este tipo de whisky de grano, así como con limoncello, té frío y una tajada de limón.

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A propósito de la película The queen, nominada al premio Óscar en varias categorías —y producción que le valió la estatuilla de oro a la actriz británica Helen Mirren—, la casa Beefeater diseñó un coctel con té para conmemorar el éxito de la cinta. Lo denominó, obviamente, Royal-Tea, que ingeniosamente juega con dos palabras en inglés que, dichas de corrido, suenan como el término royalty o realeza. Esta infusión fría se caracteriza por su fácil preparación: dos partes de ginebra Beefeater, dos partes de té frío Earl Gray, un toque de jugo de limón, una cucharada de azúcar y unas rodajas de lima para adornar.

El Marga-Tea-Ta, como su nombre lo sugiere, es un margarita que incorpora una mezcla de té Lipton, té de mora y granada, tequila, un toque de espumoso y ocho moras ensartadas en un palillo de plástico o madera.

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Y el té verde al estilo martini es otro trago interesante que combina té verde frío con vermouth seco, ginebra, jengibre rallado y dos tajadas de manzana para decorar.

En realidad, el té es un interesante punto de partida para los amantes de la coctelería —aficionados y profesionales— y permite hacer volar la imaginación. Sólo hay que intentarlo.

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