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Claves de un ronero

20 de noviembre de 2010 - 09:00 p. m.


Tito Cordero, maestro mezclador, habla de las virtudes del ron y su ascenso en el mercado.

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Tito Cordero, maestro mezclador de Destilerías Unidas de Venezuela, conoce el ron como si se tratara de una persona. Sabe de sus fortalezas y debilidades, de sus hechizos y sus conjuros, de sus certezas y sus caprichos.

Desde su posición, Cordero ha sido clave en la difusión internacional del ron venezolano. Tradicionalmente, esta bebida se ha dividido en dos grandes campos: los rones pesados y los ligeros. Venezuela ha decidido apostar por la complejidad intermedia, es decir, a destilados con carácter, pero que se dejan beber sin dificultad.

Justamente dentro de este marco es que se mueve Diplomático, actual joya de la corona de Destilerías Unidas. Quizás valga recordar que Destilerías Unidas es la misma empresa responsable de elaborar para la multinacional Diageo el Ron Cacique, el más internacional de los rones venezolanos.

La apuesta de Diplomático, sin embargo, apunta a segmentos premium y esto lo ha convertido, con más de 30 distinciones, en el más condecorado de su clase. Diplomático acaba de llegar a Colombia, donde Cordero ha dirigido varias degustaciones para el sector hotelero y de restaurantes.

"Para mí, el ron es un hombre sensual y romántico. E igual que nosotros tiene sus edades. Su fase temprana, por ejemplo, muestra el ímpetu típico de la juventud. Se mezcla de manera irreverente con otros líquidos y se acomoda a cualquier circunstancia. Lo contrario ocurre con los rones más estructurados y envejecidos, que tienden a ser sobrios y elegantes. Y si bien es cierto que ambos enamoran con facilidad, el joven lo hace con osadía y sin formalismos, mientras que el más añejo encanta con su estilo y generalmente le gusta mostrarse puro”.

De otro lado, dice, la apariencia física de un ron joven está representada por tonos dorados suaves y una gran transparencia, mientras que el ron envejecido exhibe un color ámbar oscuro, así como una enorme riqueza de aromas y sabores.

Aparte de los rasgos de personalidad, el ron puede tomarse de diversas formas. El joven, por ejemplo, combina con facilidad con refrescos y una amplia gama de jugos tropicales. En cambio, los más complejos dan lo mejor de sí, se beben puros o con mezcladores muy seleccionados. Es un hecho que la coctelería de los añejados va en ascenso, y Cordero destaca aquí el Diplomático Old Fashioned, consistente en una mezcla que lleva jarabe de azúcar morena, gotas de amargo de angostura y una rodaja de naranja.

Hasta ahora, la trayectoria del ron ha estado atada a la historia de las islas antillanas y del Caribe, pero en la actualidad esta bebida de origen americano ha comenzado a ocupar altos estrados, al lado de famosos como el whisky y el coñac. En este sentido, junto con el tequila y el pisco, el ron es un aporte original al universo de bebidas de calidad en el mundo.

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Para garantizar su ascenso a los más altos niveles, falta apreciar su papel en el entorno gastronómico. Pero Cordero dice que es otra de sus virtudes. Hoy el ron forma parte de los ingredientes básicos de muchos platos salados y se utiliza, igualmente, para flamear una amplia variedad de postres. En otros casos se combina con chocolates semiamargos, produciendo una agradable experiencia en el paladar.

Definitivamente es una forma muy distinta de acercarlo a aquellos consumidores que buscan en el ron una bebida sensual para departir momentos de cercanía y no un combustible para alimentar la rumba desordenada.

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