Dos franceses, un chino y dos estadounidenses conforman el quinteto de los personajes más poderosos del mundo del vino. Sus portafólios incluyen miles de hectáreas de viñedos y múltiples bodegas, o plataformas de comercialización con ventas multimillonarias.
Así lo ha establecido la revista ‘Decanter’, de Inglaterra, en su quinta versión de “los más poderosos”, realizada cada dos años con la ayuda de un panel de expertos internacionales.
El elenco final, después de muchos escrutinios y discusiones, está integrado por 50 personalidades, entre las cuales, por supuesto, figuran varios empresarios y profesionales sudamericanos. Antes de contarles quiénes son ellos y qué posición ocupan, reseñaré a los cinco primeros del escalafón.
El número uno es Pierre Pringuet, presidente ejecutivo de la multinacional Pernod Ricard. El conglomerado da empleo a 18.000 personas y registra ventas, a 2012, de 8.215 millones de euros.
Su cartera de marcas (19 en total) infunde respeto entre sus colegas y competidores, e incluye vinos como Jacob’s Creek (Australia), Brancott Estate (Nueva Zelanda), Campo Viejo (Rioja, España), Graffigna (San Juan, Argentina) y los champán franceses Perrier-Jouët y Mumm. Entre destilados y otros licores resaltan el vodka Absolut, la ginebra Beefeater y los whiskies Chivas Regal y Ballantine’s.
Los jurados destacaron la forma como Pernod Ricard ha incorporado al consumo del vino a nuevos millones de aficionados, especialmente con la marca Jacob’s Creek. La segunda posición la detenta Wu Fei, gerente general de COFCO Wines & Spirits, la principal compañía de producción y comercialización de alimentos en China. Su vino estrella –de un trío de tres marcas locales– es Great Wall, cuya participación de mercado es considerable, en una plaza donde las etiquetas nacionales dominan el 90% de las ventas. Entre sus propiedades en el extranjero destacan Château Viaud, en Pomerol (Burdeos, Francia) y Viña Bisquertt (Chile).
Eric de Rothschild, francés y presidente de Domaines Barons de Rothschild, es el tercer personaje más poderosos del sector. Dirige las operaciones no sólo de su marca bandera Château Lafite, en Burdeos, sino de Domaine d’Aussieres, en Languedoc (sur de Francia), lo mismo que de Viña Los Vascos (Chile) y de la bodega Caro, un proyecto conjunto con Nicolás Catena Zapata (Argentina). Además de las anteriores, Rothschild maneja importantes operaciones propias en Shandong (China).
La reina de la comercialización de vinos, quien ocupa el cuarto lugar, es la estadounidense Annette Alvarez Peters, asistente de la gerencia general de vinos, licores y cervezas de la cadena de supermercados Cotsco, el mayor vendedor de bebidas en Estados Unidos. En sus 433 supermercados en el territorio continental y Puerto Rico, y en sus 165 tiendas alrededor del mundo, Cotsco factura US$1.400 millones, solamente en vinos. La firma se precia de vender sus productos un 10% ó 15% más baratos que sus contrincantes.
La quinta posición la ocupa Mel Dick, vicepresidente de Southern Wine & Spirits y de la división de vinos de esta compañía de distribución de EE.UU. Southern Wine & Spiritis tiene una nómina de 11.600 empleados y reporta ventas anuales de más de US$9.000 millones. Distribuye 5.000 marcas de más de 1.600 proveedores de vinos, licores y cervezas.
Con excepción de Rothschild, cuya familia posee una larga tradición en la elaboración de vinos en Francia, los otros cuatro dedican sus esfuerzos al rubro de la comercialización, corroborando el dicho de que es más importante y estratégico vender vinos que hacerlos.
Entre los 50 más poderosos del mundo figuran también seis iberoamericanos: Eduardo Guilisasti, presidente ejecutivo de Concha y Toro, de Chile (posición 20); Miguel Torres Maczassek, gerente general de Miguel Torres, de España y Chile (posición 21); Pedro Parra, chileno, asesor experto en suelos y ahora productor de vinos (posición 43), y Eduardo Chadwick, presidente de la chilena Viña Errázuriz (posición 47). En el capítulo de “para tener en cuenta” despuntan el argentino Alejandro Vigil, enólogo jefe de Catena Zapata, y el periodista chileno Patricio Tapia. Otro periodista argentino, Fabricio Portelli, de la revista El Conocedor, formó parte del jurado.