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Otros usos del vino

19 de julio de 2014 - 10:00 p. m.

Cuando pensamos en el vino, nos llega a la memoria la imagen de una copa, un sugestivo plato en la mesa, quizás un par de románticos candelabros, un entorno familiar, amigos cercanos y disfrute pleno.

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Pero este tipo de espontáneo retrato mental no remite a algo que también se asocia con el vino (o con alguna de sus etapas de elaboración): por ejemplo, el mosto como condimento, como sabor dominante de un helado, como crema facial o como piscina carmesí en un wine spa.

Tome el caso del vinagre balsámico, ese ingrediente que, junto con el aceite de oliva, convierte las ensaladas en un delicioso abrebocas.

El balsámico es, en esencia, un vinagre elaborado a partir de mosto de uva. Cuando el líquido se fermenta por acción de una bacteria acética, se convierte en vinagre. Éste, a su vez, se añeja en vasijas de roble, de acacia o de cerezo.

En el caso del vinagre balsámico de las provincias italianas de Modena y Reggio, el añejamiento de los vinagres puede extenderse por períodos que van desde los 12 hasta los 25 años. De ahí que los más finos balsámicos muestren un color castaño y un sabor suculento, dulzón y complejo.

Las casas productoras de alta calidad trabajan con el aval de las denominaciones de origen certificadas de Modena y Reggio (DOC) y, por lo general, incluyen la palabra “Tradizionale” en sus etiquetas.

La uva utilizada para su elaboración es la Trebbiano, con la cual se preparan algunos de los más conocidos blancos italianos.

Durante siglos, el aceite de Modena estaba reservado a las clases altas italianas. Pero a partir del siglo XX comenzó a comercializarse en el resto del mundo y hoy está presente en los cinco continente.

Otros productores de vinagre utilizan distintas uvas blancas para elaborar vinagres de vino. Son de color amarillo claro y se utilizan también como condimento de ensaladas.

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En Argentina, la cadena de helados Freddo, en asocio con la Bodega Zuccardi, de Mendoza, introdujo desde hace varios años una selección especial con vinos Chardonnay, Torrontés y Malbec. Su popularidad ha sido enorme.

Asimismo, distintos países productores, dentro de sus programas turísticos, han desarrollado una amplia oferta de spas del vino, donde las exfoliaciones se llevan a cabo con semillas molidas de uva. Y las pieles se utilizan para hacer tonificantes mascarillas.

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Pero uno de los giros más interesantes es la disponibilidad de wine swimming pools, llenadas con mosto de vino tinto o vino blanco, donde las personas pueden zambullirse con la idea de vigorizar la piel y el cuerpo.

Aquí recuerdo un excelente pasaje del libro ‘El esnobismo de las golondrinas’, del escritor español Mauricio Wiesenthal. En una sección dedicada a la cultura del baño, hace una referencia especial al origen de las inmersiones en vino. Lo cito textualmente:

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“Había gente que se bañaba en vino de Alicante y vino del Rin, como Jerónimo Bonaparte. Y algunas bellezas como Teresa Tallien, se bañaban entre fresas y frambuesas; se supone que solo en temporada. Pero los más exagerados se bañaban como un estofado, en una maceración de vinos, clavo, laurel, trufas y aceite; receta que, al parecer, daba energías a los novios para acometer la noche de bodas”.

Claro está que si desea acometer un baño en vino y no le alcanza el presupuesto para llenar la tina, no se preocupe. Puede utilizar una versión más prudente, que consiste en agregar unas 16 onzas de vino tinto al agua caliente. Y se le añade un toque de aceite de semillas de uva, mucho mejor. Uno de los resultados más beneficiosos es el mejoramiento de la circulación sanguínea.

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Y si usted ha sido un asiduo visitante de la ferias de Expovinos, en Bogotá, habrá notado que una gran atracción es el pintor que, en vez de acrílicos u óleos, utiliza vino tinto para colorear sus obras.

Un uso más mundano es teñir con vino tinto. Esto es algo que muchos de nosotros nos hemos aplicado en algún momento de la vida sobre nuestras prendas. Por ejemplo, los tintos intensos constituyen una fórmula redentora para muchos zapatos morados o rojos oscuros. Los restaura al instante. Como una copa de Cabernet Sauvignon o de Pinot Noir nos restaura a nosotros.

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