Si está pensando en sorprender en esta Navidad a su pareja, jefe o colega de oficina, familiar o amigo del alma, tal vez deba inspirarse en esta reseña sobre las revelaciones más sorprendentes de 2014.
Colombia pasa por unos de sus mejores momentos como país consumidor de bebidas importadas de alta calidad, y, casi sin excepción, todos los importadores y comercializadores introdujeron en sus portafolios ejemplares que merecen la pena de ser tenidos en cuenta.
Miremos primero la escena de los vinos. Tres corrientes distintas se pusieron de manifiesto durante los últimos 12 meses.
Una está representada por el ingreso de Portugal. Hay vinos blancos y tintos, con célebres nombres como Quinta do Vale Meão, Quinta do Crasto, Quinta do Vallado y Niepoort. Todas son bodegas del Duoro, la región de mayor reconocimiento mundial.
Otro giro importante fue la llegada de marcas de célebres enólogos, pero con muy bajas producciones. Aquí tenemos etiquetas argentinas como El Enemigo, elaborada por Alejandro Vigil, y Cuarto Dominio, del joven Javier Catena, perteneciente a otra rama de la familia que le ha dado fama y gloria a Argentina.
De Chile arribaron ejemplares que desafían lo convencional. Sobresalen etiquetas como Outer Limits, de la premiada casa Viña Montes. También llegó Vigno, de Undurraga, que incorpora Carignan. El Cool Coast de Casa Silva es otra apuesta fresca y vibrante, lo mismo que Alto Tajamar, de Viña Maipo. El Palo Alto Winemakers Selection sorprendió con su mezcla de variedades clásicas como Syrah, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Malbec.
De España, la aparición más significativa la constituye la casa riojana Artadi. Lo interesante es que llegaron sus principales ejemplares: desde El Pisón, Pagos Viejos, y Viñas de Gaín, hasta Artazu y simplemente Artadi. Y Francia siguió aumentando su abanico con Vinos Louis Jadot y Domaine Houchart. La virtud de estos vinos es su sorprendente complejidad y su promesa de resistir el paso de los años. La desventaja es que hacen muchos de ellos producen pocas botellas.
El mundo del whisky local también se agitó con la incorporación de varias novedades de Johnnie Walker. Figuran, entre ellas, Blue Label Alfred Dunhill Limited Edition, Platinum Label y el Gold Reserve. Van un paso más allá de lo que los consumidores colombianos conocen. Por otra parte, se dieron a conocer dos integrantes de la familia Glenfiddich Cask Collection. Uno está añejado en barricas de roble de Bourbon, y el otro en barricas de Jerez. Solo se venden en las tiendas Duty Free. También entraron whiskies estadounidenses como Jack Daniels Single Barrel y Gentleman Jack.
En vodkas hay que destacar dos hechos significativos: la acogida recibida por Reika, filtrado con rocas volcánicas, y el siempre innovador sello de Absolute, con su nueva marca Elyx. Este es un vodka destilado en alambiques de cobre, a partir de una cosecha única de trigo del invierno sueco. Otra nueva incorporación es el vodka Velvedere Intense. Asimismo se movió el segmento de las ginebras, con la introducción de dos marcas francesas: Citadelle y G-Vine.
En rones figura un nuevo integrante de la familia Juan Valdez. Es un ron de café, de muy buena estructura. Pero quizás la mayor revelación es el reciente lanzamiento de La Hechicera, otro ron colombiano privado, hecho en Barranquilla, bajo la supervisión de la experimentada familia Riascos, de la empresa Santana.
Tequila Olmeca sorprendió con este destilado hecho en el Valle de Jalisco, con agaves plantados a más de 2.100 metros de altura. Su intensidad aromática es llamativa. Un espumoso de gran prestigio es el champán Moet Chandon Néctar Imperial.
Como se ve, fue un año cargado de muchas sorpresas, que contribuirá a enriquecer las experiencias de los colombianos.