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Tesoro escondido

01 de marzo de 2014 - 10:00 p. m.

Doce de los mejores periodistas de vino del mundo, reunidos hace una semana como jurados en la octava edición de los Argentina Wine Awards (AWA 2014), en Mendoza, concluyeron que, más allá de la tinta Malbec y la blanca Torrontés, Argentina ya ha alcanzado un estatus de excelencia con sus vinos de Cabernet Franc, una uva tinta de arraigo bordelés y quizás ibérico.

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Se creía que otra cepa de raíces muy argentino-italianas, como la Bonarda, podría ser la clara heredera del Malbec, pero la premiación con los más altos galardones a tres sobresalientes Cabernet Franc argentinos demuestra que la disputa por la sucesión está poniéndose al rojo vivo.

Dos de los tres Cabernet Franc premiados con el máximo trofeo en el AWA 2014 vienen del mendocino Valle de Uco, en la región central de Argentina. Son ellos Numina, de Bodega Salentein, y Pasionado, de Bodega Andeluna, mientras el tercero, Fin Single Vineyard, de Bodega Fin del Mundo, representa a Neuquén, la más nueva de las regiones argentinas y uno de los ejes vitivinícolas de la sureña zona de la Patagonia. Adicionalmente, este mismo vino obtuvo una medalla de oro por separado.

Esta es una buena señal, pues, al igual que el legendario Malbec, el Cabernet Franc puede arrojar excelentes resultados en todas las provincias vitivinícolas del país austral, o sea, en una extensión de 2.500 kilómetros con variadas altitudes, climas y suelos. No sucede así en ninguna denominación del Viejo Continente.

Pero antes que nada, quiero traer a colación el hecho de que, según estudios de ADN revelados hace cerca de 20 años, la Cabernet Sauvignon es un cruce de Cabernet Franc y Sauvignon Blanc. Y como la Cabernet Sauvignon tuvo su primer registro oficial de existencia en el siglo XVII, esto quiere decir que el “matrimonio” se consumó hace más de cuatro siglos, de manera natural y no manipulada. Y hoy siguen vigentes.

En esencia, los vinos elaborados con Cabernet Franc no tienen la opulencia del Cabernet Sauvignon. Al contrario: son menos potentes y menos acentuados en color. Se caracterizan por sus aromas atrayentes y su menor acidez. Esto los transforma en una opción más discreta y elegante.

Por lo general, los Cabernet Franc presentan notas frutadas, reminiscentes a bayas rojas como la frambuesa, con sugestivos tonos a violeta. También desprende algunas notas a casis, un común denominador del cepaje, sin importar su origen.

En Francia, su discutido lugar de origen —discutido porque se dice que sus verdaderas raíces son vascas y que el cepaje fue llevado al país galo por peregrinos que caminaban hasta Santiago de Compostela—, la producción de Cabernet Franc se concentra principalmente en la provincia de Burdeos, donde se le usa en pequeñas cantidades para potenciar algunos grandes vinos del mundo. Aporta vivacidad a los vinos de Saint Emilion, el otro gran referente de Burdeos aparte del Médoc. Es así como cerca del 50% del contenido de conocidas etiquetas como Cheval Blanc y Ausone tienen Cabernet Franc en su composición.

A pesar de su entronque bordelés, es usada como varietal exclusivo en el Valle del Loira, más al norte, constituyendo la columna vertebral de célebres denominaciones de origen como Sumur, Bourgueil y Chinon.

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Pero ¿cuáles son los atractivos específicos de los vinos premiados en el AWA 2014 por un jurado de pesos pesados de la comunicación del vino?

Ante todo, elegancia. El Numina, además, recuerda a arándanos, crema de casis y clavo de olor, con una gran suavidad en boca; el Pasionado agrega toques de anís y algunas sensaciones a chocolate negro, producto de su añejamiento en barricas de roble, y el Single Vineyard de Fin del Mundo propone aromas a coco, vainilla y tabaco.
De ninguna manera todo lo anterior quiere decir que los premiados son los únicos Cabernet Franc de Argentina. También existen exponentes de bodegas como Catena Zapata, Finca La Celia, Lagarde, Doña Paula, Pulenta Estate, Casarena, Benegas Lynch, Lamadrid, Escorihuela Gascón, Don Baltazar, Melipal y El Enemigo, entre otros.
Así que si se quiere lanzar a descubrir el Cabernet Franc, inspírese en las calificaciones otorgadas por los jurados de los Argentina Wine Awards. Son un primer escalón en el camino.

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