Un cambio de régimen en Venezuela es conveniente para Colombia. Maduro persigue a su pueblo, viola masivamente sus derechos humanos y es un factor de desestabilización de la región. Adicionalmente, protege al Eln, algo tanto más negativo en cuanto que, al parecer, podemos entrar en un agravamiento de la larga confrontación militar con ese grupo.
Desde esa perspectiva, a Colombia le conviene apoyar al presidente Duque y los esfuerzos que se vienen haciendo con tal propósito.
Pero discrepo de algunos desarrollos de los últimos días. Esos juegos de guerra son riesgosos. Una conflagración militar terminaría afectando de manera grave la vida de los colombianos. Aún una guerra de baja intensidad sería muy aflictiva para nosotros.
Aunque Duque dice que está descartada una intervención militar, empiezan a acumularse acciones e indicios preocupantes. Pacho Santos, incluso antes que los norteamericanos, dijo que no se descartaban acciones militares, algo que reafirmó el presidente Trump. Saltándose la posición del canciller, interpretó y aplaudió la nota de Bolton sobre envío de tropas a Colombia. Como si fuera un gracejo, le promete empleo a los cucuteños “luego del proceso de reconstrucción”. ¿Qué quiere decir eso? ¿De qué reconstrucción habla? Elliot Abrams fue designado enviado del gobierno estadounidense para Venezuela. Recordemos que fue condenado por el asunto Irán-Contras e indultado por Bush. Vemos vehículos blindados colombianos en Villa de Leyva y tanques al otro lado de la frontera. Aviones rusos aterrizan en Maiquetía. Se dice que llegó un Boeing de gran tamaño allí y que a Catam han arribado naves militares norteamericanas, aunque se afirma que es algo rutinario.
Cañar es una táctica. Se entiende. Pero tiene riesgos. Una simple bala perdida y terminamos en medio de un conflicto cuyo resultado es impredecible. Creada la tensión, bastó un balazo al archiduque Francisco Fernando y estalló la Primera Guerra Mundial. No se trata de exagerar. Una guerra con mayúscula no es probable. Pero cuidado con caer en el juego de las provocaciones. Preguntado por el periodista Hugh Hewitt, el almirante retirado James Stavridis, exjefe del Comando Sur, señaló que Estados Unidos no va a emprender una acción directa contra Venezuela. Que para eso lo ideal es usar a sus aliados, Colombia en primera línea.
Respice Polum, mirar al Norte, ha sido uno de los ejes de la política exterior colombiana. Eso hay que mantenerlo. Los gringos son aliados en muchos frentes. No estoy proponiendo romper eso. No queremos totalitarismos de uno u otro signo. Precisamente por eso somos de centro, no indecisos. Gringos sí, pero no a costa de nuestra seguridad, ni como parte de un juego con implicaciones mundiales. En la pelea de osos sufren las hormigas.
Mi madre me decía: no basta con que seas bueno, deja de lado las malas compañías. Muy incómodo eso de pertenecer el eje Trump/Bolsonaro. Digo yo.
Recordemos a Borges, en El ajedrez: “Dios mueve el jugador, y éste la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza…?”.