Otro golpe de suerte de JM Santos. Ya salió del sótano de las encuestas y ahora se pasea en la azotea, tras los últimos éxitos militares. Y, si faltaba, la confrontación de Chávez con el Ministro contribuye a afianzarlo.
En la diatriba de Chávez, creo que Santos fue parcialmente víctima de alguna manipulación. Alguien recortó su frase final sobre la continuación de los golpes a las Farc pero en territorio colombiano. No obstante, hay que reconocer que el párrafo inicial, donde califica el operativo en el Ecuador como un acto “legítimo de guerra”, va en contravía de las decisiones de la OEA aceptadas por Colombia. Nuestro gobierno no podía pedir disculpas por una operación legítima.
Esta ambivalencia es inevitable. Colombia necesitaba las palmaditas en la espalda para apaciguar el frente externo. Pero no es aceptable ni justa, como dice Santos, una historia que convierte esa acción en “una masacre” o “un asesinato”, como lo repiten a diario los medios oficiales de nuestros vecinos. Santos ha jugado en el frente interno y eso tiene su lógica aunque la postura del Gobierno aparezca dislocada.
Es claro que la OEA optó por el camino tradicional de quebrar lanzas en pro del principio de la soberanía territorial. Era casi obvio. La legítima defensa preventiva es un concepto en gestación. Lo que es dramático es que no se acepte la tesis de que las Farc son un grupo terrorista. Lo admiten Estados Unidos y Europa. Sobre todo es llamativo el viejo continente, donde siempre decíamos que tenían acomodo los viejos revolucionarios de librería, que lavaban su mala conciencia burguesa jugando a la revolución latinoamericana. Que nuestros vecinos no nos comprendan, obedece a su propio miedo, pero también a la creencia de que Colombia es el portaestandarte criollo de la agenda gringa, con la guerra preventiva a la cabeza.
Muchos analistas han señalado que lo que conviene es modificar la relación carnal con los gringos y abrirse un poco a los vecinos. Esto es obvio, pero la obviedad habitualmente encubre dificultades. En medio de la guerra, la alianza estrecha con los norteamericanos, más que buena o mala, es necesaria. No obstante, las cosas van a cambiar. El discurso del miércoles de McCain, anuncia una posible política gringa dirigida a recuperar el multilateralismo y la cooperación. Si esto lo dice el republicano, por sentado está que los demócratas incluso irán más allá.
De manera que, al inaugurarse el próximo gobierno en los EE.UU, Colombia podrá replantear su política exterior.
“Las relaciones con nuestros vecinos suramericanos deben estar gobernadas por el mutuo respeto, no por un impulso imperial o por la demagogia antiamericana”, ha dicho el candidato republicano.
Ahí está la ventana de oportunidad.
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En cambio, el fiasco del Ministerio de Protección Social es inobjetable. Ayer, Ruddy Hommes mostró serios retrocesos en seguridad social. La EPS del Seguro no arranca. La presencia del virus de la rabia es un retroceso monumental y vergonzoso. Y en el ISS pensional está la madre de todas las arbitrariedades.