ESTOY CON PACHO SANTOS EN LO de la bandera blanca. No para el silencio que produce impunidad, como dice el Presidente. Sino para conducir las disputas actuales dentro de ciertos linderos. La defensa de la reputación no puede producir la caída de la estantería. Como país, no podemos terminar dándonos un tiro en el pie.
Pero hay algo frente a lo cual no puedo callar. En el lenguaje más respetuoso, tengo que discrepar con el presidente Uribe en el asunto de la prohibición de la extradición en la Constituyente. Aunque citarse a sí mismo es reprobable, remito al lector a mi libro Contra todas las apuestas, en el cual hago un recuento detallado de los acontecimientos.
No es cierto que la Constituyente haya votado esa prohibición de manera sospechosa. Ya desde la campaña, infinidad de aspirantes a ese cuerpo anunciaron que, por razones ideológicas, o de lo que creían conveniente para la nación, pensaban aprobar la prohibición de extraditar nacionales. Muchos creyeron, ante la arremetida de Pablo Escobar, que la salida al terrorismo era prohibir la extradición. Fue una mala idea, pero no una idea podrida.
El gobierno de Gaviria se opuso porque descuajaba la política de sometimiento a la justicia que venía practicando de antes. No extradición a cambio de entrega y colaboración. Sin la posibilidad de la extradición, la política perdía fundamento. Quien esto escribe manifestó claramente este punto de vista en su condición de Ministro de Gobierno, siguiendo instrucciones de Gaviria. Se puede consultar el Acta de la Plenaria de la Constituyente del 13 de junio de 1991. Hay profusas declaraciones mías a la prensa en igual sentido.
Pese a ello, la votación fue bastante amplia. 51 votos a favor, 13 en contra y 5 abstenciones. Es inconcebible que esto fuera producto de una simple maniobra.
Hubo quienes alentaron dudas a consecuencia del episodio del narcovideo. El constituyente Augusto Ramírez Cardona comunicó a la Policía que le habían ofrecido la irrisoria suma de 2 millones de pesos para votar la iniciativa. La policía grabó su encuentro con el abogado Feisal Buitrago. Pero los organismos competentes establecieron, de manera fehaciente, que se trató de un montaje en el contexto de la guerra del Magdalena Medio para hacer aparecer una posible entrega de Escobar, que ya estaba en el ambiente, como resultado de la compra de la Asamblea.
Pertenezco a quienes creemos que la expedición de la Constitución constituye un hecho brillante en la historia nacional. Aun con sus defectos, la Carta no sólo contiene un ideario que interpreta en forma mayoritaria el sentimiento nacional, sino que el hecho mismo de una Asamblea de alto vuelo espiritual, inspirada en la búsqueda de la paz, la tolerancia y la consolidación de acuerdos fundamentales, es un precioso tesoro histórico que merece ser preservado.
Así como repudiamos el que Chávez quiera hacer aparecer la muerte de Bolívar como un asesinato a manos de la oligarquía granadina, no nos parece tampoco conveniente que en el medio de las disputas actuales terminemos dejando en la mente de las nuevas generaciones la idea de que la Asamblea estuvo permeada por fuerzas oscuras.