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Para superar la crisis invernal

18 de diciembre de 2010 - 09:56 p. m.

YA SE SABE QUE LOS ESTRAGOS DEL invierno han descuartizado la economía rural, roto importantes cadenas de producción, desordenado la vida social en el campo y afectado a más de dos millones de personas. Pero las secuelas futuras serán todavía más nocivas.

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Corresponde ahora concentrarse en las medidas para aminorar el daño.

Estamos hablando de la necesidad de recursos del orden de $10 billones. Para alcanzar esa meta se requiere una canasta de iniciativas. Esto no sólo es necesario dada la envergadura del faltante, sino porque algunas medidas deberán producir impactos profundos y positivos en el tejido social.

Lo primero que salta a la vista es la prórroga del impuesto al patrimonio. Un año de vigencia adicional reporta alrededor de $4 billones. El problema es que a septiembre habían sido firmados 64 contratos de estabilidad y existen 146 haciendo turno. Un escollo jurídico importante porque, además, se trata de las empresas que más tendrían que tributar. Pero hay que recordar que cuando la Corte Constitucional avaló estos pactos de estabilidad, señaló que no se podía anular la capacidad del Estado de fijar impuestos. Sólo que si se modificaban las condiciones, se generaba una responsabilidad que debía asumir el Estado. Mi propuesta es que por decreto de emergencia se suspendan por un año los efectos de los pactos. El resultado equivale a una financiación forzada por parte de los empresarios. El efecto sería simplemente el reconocimiento de intereses a tasas muy bajas al final de la vigencia de los pactos. De esta manera se recaudan íntegramente los $4 billones y se respeta la sentencia de la Corte. Es de esperar que los empresarios afectados entiendan no sólo el mensaje jurídico, sino también la necesidad de una actuación solidaria en momentos tan difíciles.

Otra medida sería la venta de acciones de Ecopetrol. Un 10% de la empresa equivale a $16 billones. Ya se aplazó el desmonte del 4 por mil. Se podría establecer algún ajuste temporal en las regalías a que tiene derecho el Estado en hidrocarburos y minería. Por fin, no es mala idea reeditar la experiencia de Mockus en Bogotá, que con una sobretasa voluntaria logró importantes recaudos.

El otro ingrediente es la solidaridad ciudadana. Hasta ahora, hay una respuesta importante bajo la dirección del Presidente y la Primera Dama. Pero hay que producir una movilización sin precedentes. Seguramente, el producido de esta empresa sea irrisorio comparado con el monto de las necesidades. Pero este esfuerzo tiene más bien un propósito pedagógico: grabar en el disco duro de los colombianos comportamientos altruistas. Es una buena oportunidad para ello.

Por fin, es la gran oportunidad de reeditar las ideas que desde el 91 se han expuesto sobre ordenamiento territorial. Hay fallas estructurales indiscutibles.

¿Cuáles serán los efectos políticos de la crisis? Vendrán abundantes corrientes migratorias inatajables que tratarán de acceder a las ciudades en busca de supervivencia. No se sabe si la crisis contribuirá aún más a solidificar el liderazgo del Gobierno, o si con el paso del tiempo, frente a soluciones que necesariamente toman tiempo, el establecimiento político se convierta en una víctima más de la catástrofe natural más dañina en toda la historia de Colombia.

 

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