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Sobretasa al IVA, a peor

25 de noviembre de 2018 - 12:00 a. m.

No voy a defender a los ricos. Todo lo contrario. Esto lo digo mientras preparan insultos que voy a recibir.

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En lenguaje común, la navaja de Ockham quiere decir: si la cosa es fácil, ¿para qué enredarla? En la filosofía política original, lo sencillo y justo es que los que más tienen, más paguen. Descubrimiento del agua tibia. Pero ese es el meollo de la cuestión.

El primer enredo es político: los que más plata tienen suelen también tener más poder. Resulta que los impuestos no le gustan a nadie con excepción de los corruptos. Es la materia prima de su negocio. Y ahí la cuestión empieza a enredarse.

El segundo problema es el recaudo. En tiempos de Olafo el Amargado, el asunto era sencillo: los recaudadores eran unos tipos rudos, con caretas siniestras y hachas de media luna. ¡Toca pagar, mijito!

Pero esa técnica ahora solo la usan la guerrilla supérstite y las bacrim. Aunque el procedimiento es eficaz no cae muy bien en la OCDE, que es como el Country Club.

Eureka. Basta cambiar el esbirro recaudador por la inerme cajera en el supermercado. Voilá. El Impuesto a las Ventas, ahora IVA. Bueno, la cosa es oscura pero funciona. Es oscura porque no tiene progresividad. Si lo que pagan Sarmiento y Heriberto de la Calle por la libra de yuca es exactamente lo mismo, algo no cuadra. Y el cuento de que el impuesto es progresivo porque los ricos consumen más es una fábula ética.

Entonces viene la primera tanda de insultos: en abstracto, repito, en abstracto, la idea de Carrasquilla no es absurda. Digo, en el plano del recaudo, no en el de la filosofía primigenia. No es absurda si de verdad se devuelve lo pagado por los pobres, en forma eficaz y a tiempo. Dije hace poco que esta discusión, como tantas, se planteó al revés. Primero había que saber si es posible de verdad devolver, qué hacer con los informales y, sobre todo, pagar oportunamente. Porque si pertenezco al estrato uno, me cobran hoy y me ponen a hacer vueltas dos o tres años para la devolución, es obvio que yo me emberraque. En redes un economista me dijo que yo era un tonto. Que si no me habían enseñado que había Familias en Acción. ¡Hombre! No me respondan con teoría. Y tampoco olvide que Familias en Acción pertenece a un partido político. Vaya dosis de poder. Soy de los que creo que la cosa no funciona, de modo que bien enterrada la idea. Según parece. La falla conceptual de la navaja de Carrasquilla, sí hay que decirlo, está en los estratos que compran en Carulla.

Pero lo que sí es un adefesio que rompe toda lógica es el cobro a los ricos de una sobretasa al IVA, pero liquidada en la declaración de renta. Es una patraña. Está muy bien que como la plata no pudo salir de los pobres, que paguen los ricos. Pero sin mentiras, ni melindres, ni artificios. Suba la tasa del impuesto de renta. De frente. Sin tapujos. Y entonces volvemos al Ockham inicial y vamos a la pelea: lograr nuevamente conciencia de que los que más tienen más pagan. Y no solo renta. Exenciones. Dividendos.

Pero la sobretasa al consumo presuntivo no resiste el menor análisis.

¿Por qué no pagamos todos unos tres días de cárcel por el consumo presuntivo de marihuana? No importa que no consumas, querido.

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