Es frecuente que se conozcan noticias de la Universidad Nacional cuando algo desafortunado ocurre o cuando se presentan hechos de violencia en la Ciudad Universitaria o sus alrededores, por ejemplo.
Sin embargo, la Universidad Nacional es fuente permanente de noticias positivas; y últimamente mucho más. Así que bien vale la pena dedicar unas pocas líneas para hablar de los logros que hemos presentado en nuestro balance social, enmarcado en el proceso anual de rendición pública de cuentas.
Justamente esta semana celebramos el vigésimo aniversario de la Sede Arauca de la Institución, creada el 23 de mayo de 1996 como una de las cuatro sedes de frontera de la Universidad Nacional. Las otras tres están ubicadas en San Andrés, Leticia y Tumaco; esta última, la más reciente, inició actividades hace apenas año y medio.
Después de algunos experimentos en las sedes de frontera, unos exitosos, otros fallidos, la Universidad ha diseñado un audaz programa de admisión y movilidad académica para ofrecer, en las regiones fronterizas, educación universitaria amplia y de calidad conocido como el PEAMA. Los estudiantes admitidos mediante este programa, inician su formación en una sede de frontera, con profesores de las sedes andinas (Palmira, Medellín, Manizales o Bogotá) que viajan regularmente para dictar allí los cursos básicos principalmente. Al cabo de cuatro semestres, a lo sumo, los estudiantes se trasladan a una sede andina a continuar la carrera en que fueron admitidos desde el inicio. Este programa complementa otros programas especiales existentes desde mucho antes, dirigidos a poblaciones raizales, afrocolombianas, de municipios pobres y desplazados por la violencia.
La profunda responsabilidad social de la Universidad Nacional nos impulsa a reforzar sus acciones en los dos extremos del sistema de educación superior. Por una parte, beneficiando a cerca de 2000 estudiantes recibidos mediante los programas de admisión especial y acogiendo a estudiantes de los estratos 1, 2 y 3, que constituyen el 86 % de los casi 54000 estudiantes de la Universidad. Por otra, fortaleciendo los programas de doctorado, punta de lanza en la investigación del país: más del 60% de los doctorados acreditados en alta calidad en el país, son de la Universidad Nacional y el 48% de los graduados de doctorado en toda Colombia, se han formado en ella.
De otra parte, como muy pocas universidades, la Nacional actualmente tiene el 100% de sus programas de pregrado acreditados como de alta calidad. Y hoy el 61% de los programas de doctorado que están acreditados en Colombia como de alta calidad, son de la Universidad Nacional.
Pero una universidad de calidad no sería posible sin el fundamental trabajo de sus profesores. Es ahí en donde se encuentra la clave de la excelencia. Por esta razón, la Universidad Nacional ha dirigido sus esfuerzos para conformar una planta de profesores del más alto nivel académico, con reglamentos claros y exigentes. Hoy por hoy, el 46% de sus profesores tienen título de doctorado y los concursos para vinculación de nuevos profesores tienen esta exigencia en casi todas las áreas.
Desde el punto de vista de la investigación, la Universidad Nacional es la que cuenta con el mayor número de grupos de investigación, un poco más de 1000, lo que le permite consolidar el énfasis investigativo que tienen sus programas de doctorado, formando la mayoría de los investigadores autónomos que requiere el país.
Recientemente la Universidad ha dado un paso muy importante, al establecer un fuerte vínculo con la Sociedad Max Planck, una de las organizaciones de investigación más importantes del mundo, que agrupa a más de 5400 investigadores en todo el mundo y tiene 90 prestigiosos institutos de investigación de los que han surgido 33 premios Nobel; cifra sorprendente que prueba en forma contundente su importancia. En la Universidad Nacional funcionará el primer laboratorio de investigación Max Planck, que alojará tres grupos dedicados al estudio de enfermedades infecciosas. Esta articulación permitirá a los profesores y estudiantes de la Universidad Nacional beneficiarse de toda esa maravillosa infraestructura al servicio de la investigación científica en el mundo.
En materia de internacionalización y movilidad académica la Universidad Nacional adquiere cada día mayor reconocimiento internacional. Prueba de esto es el extraordinario aumento de convenios académicos de reciprocidad que permiten y facilitan el intercambio estudiantil. En 2015 vinieron 607 estudiantes extranjeros para hacer pasantía en sus aulas y durante este mismo año, 1188 estudiantes de la Universidad Nacional realizaron pasantías académicas en el exterior, incluyendo intercambios con países como Corea, Turquía o Irán con quienes no se tenía cooperación académica alguna.
Sin embargo, la responsabilidad de la Universidad Nacional con el país va más allá de la formación y la investigación. Por esta razón se vincula permanentemente con los temas estratégicos de la Nación; y quiero destacar la importante tarea realizada por el Centro de Pensamiento y Seguimiento al los Diálogos de Paz, uno de los 12 centros de pensamiento que la Universidad ha conformado en temas tales como: mares y océanos; derecho a la salud: sistema y democracia; desarrollo rural; hábitat, ciudad y territorio, entre otros.
Finalmente, es de destacar la sobresaliente recuperación y modernización de su planta física en todas las sedes, principalmente en Bogotá, donde además orgullosamente celebramos la apertura del Hospital Universitario Nacional, primer hospital propio de la Universidad Nacional en sus 150 años de existencia, inaugurado este viernes 26 de mayo por el presidente Santos.
* Rector, Universidad Nacional de Colombia.