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La Universidad Nacional es el mejor lugar para firmar la paz

12 de febrero de 2016 - 09:15 p. m.

El origen de la palabra «Universidad» se remonta a la latina “Universitas”, que en la Edad Media se usó para designar a una comunidad o corporación desde un punto de vista colectivo, como una totalidad. Así, aunque al inicio la palabra se refería a un gremio, comunidad, asociación o corporación de estudiantes o profesores, siempre ha expresado una visión global de tendencias y posiciones.

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A lo largo de sus casi 150 años, la Universidad Nacional de Colombia no sólo ha sabido responder a la naturaleza etimológica de la palabra “Universidad” sino que, además, a través de la formación, la investigación y las actividades de extensión, ha contribuido decisivamente a la construcción de una Colombia cada vez más moderna, consciente de su realidad y de sus potencialidades. La Universidad Nacional ha formado a cientos de miles de profesionales, siempre bajo premisas de diversidad, inclusión y reconocimiento tanto de las poblaciones como de los territorios. Y es en este contexto, en el que durante los últimos 4 años la Universidad, a través del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz, y de manera conjunta con la Oficina de Naciones Unidas en Colombia y la Conferencia Episcopal, se ha constituido como una de las instancias privilegiadas de análisis, seguimiento y debate de los actuales diálogos de paz.

A la Universidad y al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo les ha correspondido, por solicitud de la Mesa de Negociaciones de La Habana, organizar nueve Foros Nacionales y Regionales de Participación Ciudadana sobre temáticas relacionadas con los puntos de negociación. Algunos de estos foros han girado en torno a: desarrollo agrario integral; participación política; solución al problema de drogas ilícitas; víctimas y verdad; y el de esta semana (el último previsto), sobre fin del conflicto e implementación, verificación y refrendación.

En total, en estos escenarios se contó con cerca de 12000 participantes, de las más diversas condiciones y regiones, entre los que se encuentran representantes de todos los sectores : campesinos, indígenas, empresarios, académicos, militares, partidos políticos, organizaciones de mujeres, víctimas, etc. La pluralidad y el equilibrio que han caracterizado la participación en estos encuentros han permitido que a la Mesa de Negociación lleguen propuestas diversas y altamente calificadas para ser convertidas en el principal insumo de los acuerdos parciales que hasta ahora han alcanzados las partes. La confianza que los negociadores y la sociedad han depositado en la Universidad Nacional no sólo es garantía para el éxito del proceso de diálogo, sino apoyo en una etapa de posconflicto.

Así, el carácter de irreversible que hoy se le reconoce a la negociación con las Farc, debe ser la punta de lanza para que en el país se adelante un proceso de reconstrucción del sentido de nación, basado en el reconocimiento, la legitimidad y la garantía básica de los derechos de la persona.

La Universidad Nacional de Colombia, escenario dinámico, vibrante y en el que se refleja como en ningún otro el diálogo y el debate abierto, no ha sido, ni será un simple observador, un analista externo de los acuerdos alcanzados en la Mesa de Negociaciones. La Universidad, con alcance en todo el territorio nacional, a través de sus ocho sedes estratégicas, reafirma su papel, su misión y se constituye en parte esencial para la construcción de la nación.

Ante la finalización del proceso de negociación con las Farc, su refrendación ciudadana y la esperanza de un proceso de negociación con la guerrilla del ELN -para el cual también estamos listos a apoyar y trabajar), la Universidad Nacional, la Universidad del Estado por excelencia, patrimonio de todos los colombianos y conciencia de la nación, está dispuesta a que en su más emblemático espacio, el auditorio León De Greiff, se lleve a cabo ese acto histórico, la firma del acuerdo que deberá dar inicio al nuevo país que soñamos.

Firmar el acuerdo de paz en el corazón de la universidad pública, simbolizará el giro que todos debemos dar: el de dejar de lado la mentalidad de la guerra para darle apertura a la educación de calidad que construirá los cimientos de una Colombia próspera y en paz. Comprometerá a los colombianos a reconocer la importancia de la educación, de la diversidad, la inclusión, la ética y del potencial que cada individuo tiene en su mente y en su espíritu para aportar a un nuevo país. Porque en adelante toda institución de educación tendrá como objetivo el de formar a los ciudadanos de la paz.

@MantillaIgnacio

* Rector de la Universidad Nacional

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