Hace apenas un par de semanas celebrábamos en la Universidad Nacional la apertura de los servicios de hospitalización y cirugía de su nuevo Hospital Universitario Nacional, y como si ésta no fuese ya la gran noticia para el área de la salud, que tanto nos alegra, ahora pasamos a la euforia, pues esta semana, el día 29 de abril, tuvo lugar en la Ciudad Universitaria un hecho muy importante e histórico para las ciencias de la salud.
Por fin, después de casi 60 años de gestión, la Facultad de Enfermería recibió un nuevo edificio que será su casa. Como ha ocurrido siempre en la Universidad Nacional, las instalaciones de sus unidades académicas llegan tras muchos años, tras muchos esfuerzos y tras demostrarse su incuestionable necesidad.
Este justo reconocimiento del papel preponderante que ha cumplido la Facultad de Enfermería en nuestro país desde la Universidad Nacional es, por fin, debidamente expresado al inaugurar este moderno edificio de 7100 metros cuadrados, distribuidos en cinco pisos de salones, laboratorios, auditorio y oficinas, diseñado especialmente para potenciar, aún más, la función de la enfermería en nuestra sociedad.
Pero, nuestro reconocimiento a la inmensa labor de la enfermería y a la intensidad y profesionalismo con que la realizan las enfermeras, no sería completo, si no lo enmarcáramos debidamente en el histórico trasegar de casi un siglo, en el que la escuela de enfermería se ha consolidado hasta llegar a ser hoy por hoy una fuerte comunidad académica dedicada a la docencia, la investigación y la extensión.
En su origen, el servicio asistencial estuvo ligado a las comunidades religiosas; fueron ellas las que lideraron la atención de los enfermos guiadas por las enseñanzas o principios fundamentados de la Iglesia. Así, uno de los primeros ejemplos en nuestro territorio fue el de San Pedro Claver, quien con su entrega, dedicación a los enfermos, sacrificio y guía espiritual asistía a los esclavos de Cartagena, por allá en los albores del siglo XVI. Más adelante, cerca de 200 años después, son los hermanos de San Juan de Dios quienes asistieron a los enfermos del Hospital Colonial San Pedro de Santa Fe. La emancipación americana obligó la salida de las comunidades religiosas del territorio y solo hasta bien entrado el siglo XX se restauran en nuestra capital las órdenes hospitalarias.
El 22 de octubre de 1920 bajo la tutela del entonces presidente de la República, Marco Fidel Suárez, se expide la Ley 39 del mismo año estableciendo la formación de comadronas y enfermeras en el país, origen de nuestra actual Facultad de Enfermería. El presupuesto que el gobierno destinó para tal tarea fue de $3000 anuales.
Gracias a esto la Escuela de Comadronas y Enfermeras inicia labores el 14 de abril de 1925 en las instalaciones del Hospital San Juan de Dios, regentado por la Universidad Nacional de Colombia. Es allí donde se organiza inicialmente la Escuela Superior de Enfermeras, creada posteriormente por la Universidad Nacional en 1937.
Varios años después, con la organización de la Ciudad Universitaria, y con el impulso del Presidente López Pumarejo se inicia el proyecto de construcción de un edificio acorde con las necesidades y requerimientos de la Escuela de Enfermería, edificio que terminó, finalmente, destinándose a residencias femeninas para 150 estudiantes.
En 1958 la Universidad decide darle vida formal a la Facultad de Enfermería. Por no disponer de un edificio propio, la comunidad académica de esta facultad ha estado forzada a ocupar espacios que no cumplían con los mínimos requerimientos para ser usados por una facultad de las ciencias de la salud. El último es el que ocupa desde 1988 en las antiguas oficinas de la ‘Torre administrativa’ en Bogotá, donde originalmente funcionaba la Rectoría.
Sin embargo, y gracias a la tenacidad de las enfermeras, la Facultad ha logrado un alto grado de crecimiento académico: en efecto, desde hace 43 años existe la Maestría en Enfermería, 35 años cumplen las especializaciones clínicas, 33 años completa ya la Especialización en Salud Ocupacional y se cumplen 13 años de la creación del programa de Doctorado en Enfermería.
El dinamismo en el área es tal, que desde hace 10 años, con la creación en la Universidad del Doctorado en Salud Pública, fue posible incluir la enfermería como una de sus líneas de investigación. Este programa nace simultáneamente con la nueva Maestría en Salud y Seguridad en el Trabajo.
Lo anterior se complementa, naturalmente, con una fructífera actividad investigativa soportada en la publicación de múltiples libros y artículos que dan cuenta de la importante influencia de la enfermería en la historia del cuidado de la salud en el país.
El edificio que ahora alberga a esta importante facultad es un nuevo espacio al servicio de la enseñanza de la enfermería, que ofrece nuevas perspectivas y retos para el área de la salud, un digno lugar para que la destacada labor de profesoras y profesores de enfermería se lleve a cabo integralmente con los brillantes estudiantes de la Universidad Nacional, patrimonio de todos los colombianos.
Rector, Universidad Nacional de Colombia