SOBRE TRES GENERALES DE LA REpública pesan serias acusaciones por graves violaciones de derechos humanos.
Rafael Samudio Molina, o Paladín 6, como se le conoció en la operación de retoma militar del Palacio de Justicia los días 6 y 7 de noviembre de 1985. En grabaciones que hacen parte del expediente por el que se lo investiga actualmente, el general (r) Samudio Molina aparece presuntamente ordenando la desaparición de personas que salieron vivas del Palacio. Tanto el general (r) Arias Cabrales como el coronel (r) Alfonso Plazas Vega también investigados por estos hechos le atribuyen la responsabilidad por las órdenes que condujeron a las desapariciones forzadas. No obstante, la mutua recriminación de los militares indica que la responsabilidad es de toda la cadena de mando.
El general (r) Samudio Molina nunca ocultó además su simpatía por los grupos paramilitares. En 1987, cuando era ministro de Defensa, declaró ante la prensa: “Los grupos de autodefensa responden a un derecho individual. […] Cada cual tiene derecho a reclamar un legítimo derecho de defensa y, si las comunidades se organizan, hay que mirarlo desde el punto de que lo hacen para proteger sus bienes y sus vidas”.
Rito Alejo del Río. Cuatro jefes paramilitares Salvatore Mancuso, Herbet Veloza, Freddy Rendón y David Hernández López— lo mencionaron en sus declaraciones. Señalan haber estado en numerosas reuniones con él en las que se planearon incursiones armadas y la conformación de grupos paramilitares. Lo vinculan con homicidios, masacres y desapariciones forzadas en la zona de Urabá cuando era comandante de la Brigada 17 del Ejército.
En uno de los testimonios incluso se menciona que bajo su supervisión los paramilitares secuestraron a personas que se encontraban detenidas en la guarnición militar a su cargo. El general (r) Rito Alejo del Río fue investigado, entre otros delitos, por concierto para delinquir y prevaricato. Esos procesos fueron precluidos durante la cuestionada administración del ex fiscal Luis Camilo Osorio.
Mario Montoya Uribe. A finales de la década de 1970 fue acusado por ex suboficiales del Ejército de participar en la conformación del escuadrón de la muerte ‘Triple A’. El entonces teniente Montoya formaba parte del Batallón de Inteligencia “Charry Solano”, especializado en organizar operaciones encubiertas y acciones terroristas. Cuando esta información volvió aparecer en documentos desclasificados de una agencia de Estados Unidos y fue publicada en el periódico Los Angeles Times, la Cuarta Brigada del Ejército organizó un acto de desagravio para el que alquiló microbuses de las empresas de transporte ligadas a alias Don Berna. Esta semana un paramilitar lo incriminó de suministrarle personalmente armas a su grupo en 2002.
Las acusaciones que se formulan contra estos tres generales provienen de distintas fuentes, y conciernen a diversos períodos de sus carreras militares, y por lo tanto, de la historia reciente del Ejército. Parecieran mostrar un patrón sistemático que ha permitido preparar a altos mandos militares para la ejecución de toda clase de crímenes.
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La última vez que José Obdulio Gaviria atacó a los defensores de derechos humanos le fue mal. Su credibilidad quedó seriamente cuestionada y tuvo que excusarse públicamente. Ahora decidió lanzar calumnias contra Jorge Rojas, uno de los más destacados analistas del desplazamiento forzado en Colombia. ¿Quién le cree ya a alguien tan desprestigiado?