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Adiós, Lunari

25 de agosto de 2015 - 10:44 p. m.

Cuando Ricardo Lunari le dijo la semana pasada a la dirigencia de Millonarios que el plantel no le obedecía, firmó su sentencia de salida del elenco albiazul, sentencia ratificada con la derrota ante La Equidad el sábado pasado.

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A Lunari le dieron un curioso voto de confianza en julio tras haber llegado a las semifinales del primer torneo. Curioso porque, más allá de los resultados, que no fueron tan malos como se podía prever, el funcionamiento del equipo y la disciplina y convivencia interna no eran los mejores argumentos para sostenerlo. Millos nunca dejó la imagen de equipo bien montado y con automatismos defensivos coherentes.

A Lunari se le cumplió el llamado Principio de Peter, aquel que indica que nadie es capaz de hacer más de lo que está preparado para asumir. Usted no puede nombrar a su magnífico repartidor de periódicos, ágil y atento, a gerenciar el diario. Lunari fue en su tiempo un aceptable jugador, nunca la maravilla que algunos intentaron vender, porque no figura ni entre los cincuenta mejores exfutbolistas de la historia azul. Pero Lunari no tenía los atributos básicos para dirigir a Millonarios. La culpa no es suya, la responsabilidad es de quien no midió las consecuencias de su nombramiento y de quien lo ratificó pese a que desde el desayuno se sabía cómo iba a ser el almuerzo.

Lunari ya es pasado. En cambio es presente Óscar Upegui y su Alianza Petrolera, sorprendente líder del fútbol colombiano. A Millos no se le nota trabajo entre semana, trabajo de campo, táctica, movimientos mecanizados e ideas globales. Alianza es el claro ejemplo de cómo un equipo bien guiado puede llegar a adquirir automatismos que le permiten sacar adelante partidos gracias a la primera regla del fútbol: mantener el arco propio en cero.

Alianza es un equipo cuadradito, corto, con pequeños espacios entre línea y línea, con solidos respaldos defensivos. Es un equipo. La solidaridad es una es sus virtudes y cuando usted le ve jugar encuentra que se respaldan en el terreno, que presionan, que son atentos para recuperar la pelota arriba y que en casa lleva quince puntos de quince disputados.

Al igual que Alianza, el Once Caldas de Torrente y el mismo Pasto de Berrío han entendido que en el fútbol muchas veces la capacidad grupal, la disciplina táctica, la solidaridad, alcanzan para extraer resultados ante equipos superiores en talento, nómina y billetera.

Cuando los chicos o medianos crecen, como se está viendo en este campeonato, desnudan siempre los errores de los llamados grandes, que todavía creen que ganan de camiseta.

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