Las difíciles circunstancias económicas del país y de los mismos equipos hacen imposible pensar que al balompié colombiano lleguen astros de gran magnitud, auténticos talentos de primera línea, como en otras latitudes.
Esto ha sido así durante los últimos años y en especial después de los dos grandes booms”, Eldorado y el Narcofútbol ,cuando había mucho dinero para grandes contrataciones.
Así, pues, en Colombia aterrizan jugadores normales y en algunos casos los directivos aciertan con futbolistas cuyo rendimiento promedio es aceptable y en otros traen tremendos paquetes, algo frecuente, por ejemplo, en Millos.
Este semestre, es necesario destacar el rendimiento de algunos extranjeros que han marcado huella. Arrancando por el arquero Berbia, quien ya había brillado en el América campeón de diciembre y ahora en el Júnior compite por el segundo título. Buen golero, serio y rendidor, contra Cali se ‘comió’ un gol, pero paró cuatro o cinco que iban adentro en los momentos claves.
En el otro finalista, el Once Caldas, es justo aplaudir el trabajo del peruano Fano. Un delantero difícil de controlar, va por los dos extremos del campo, se tira atrás, llega al remate por arriba y por abajo, incordia permanentemente a los defensores. En el partido contra Colombia terminó ocasionándole terrible dolor de cabeza a los zagueros Zapata y Yepes, a quienes movió durante el segundo tiempo. Es luchador y tiene buena capacidad de remate. También es meritorio lo que hace el volante Casanova, pese a su error frente a La Equidad, sólido en defensa, cumple la tarea de recuperar la bola, quitándola y entregándola. Y Carreño, quien venía de fracasar en Millos (¿por qué a todos les va mal en el cuadro azul?) levantó al final y terminó siendo importante.
También se destacan los tres extranjeros del Cali. El portero Blázquez es serio y rendidor. El volante Herrón trabaja a destajo en su tarea y ha logrado una buena dupla con Andrés Pérez, mientras que Batalla es bien interesante. Físico pequeño, cilindrada corta, pero talento puro. Le pega bien en la media distancia, reparte y hace jugar, conduce al equipo y logró silenciar la critica que le veía como un jugador de menos capacidad que Frangipane. Cali contrató bien, juntó a sus tres argentinos con una muchachada nueva de las inferiores y tiene un equipo en construcción para grandes cosas.
No llegan de gran nombre como antes, aparecen muchos malos, pero es justo y saludable aceptar que en este semestre algunos extranjeros dieron la medida, jugaron bien, aportaron y fueron eso para lo cual se contratan: refuerzos.