En la parte deportiva todo parece encaminado: el equipo azul ha logrado buenos triunfos en los últimos partidos —le ganó a Santa Fe por partida doble y a Nacional, los triunfos que llenan a los hinchas—.
Lillo ha logrado ir poniendo la casa en orden y los jugadores parecen entender el juego de posición que pretende el español.
En la parte administrativa las cosas son diferentes. Esta semana se efectuará la asamblea ordinaria de accionistas de Azul y Blanco, y tal como ya se ha anunciado profusamente, el grupo de Gustavo Serpa entrará a manejar el club con una plancha donde tienen inmensa mayoría. Será la cuarta junta directiva en los últimos tres años, lo que implica que el rodaje no es normal y que la turbulencia entre accionistas viene afectando la maniobra en la parte financiera y administrativa. Finalmente, Serpa venció a Juan Carlos Ortiz, víctima de sus problemas penales y financieros, y se quedó con Millonarios.
Para quienes no lo recuerdan, el señor Serpa fue quien propuso en Madrid devolver las estrellas conseguidas con el dinero del narcotráfico, idea que fue totalmente rechazada por los hinchas y accionistas del club que entendieron que este señor tan sólo quería mucha “vitrina”, como en efecto lo consiguió, y que su amor por Millos es inferior a su vocación por los micrófonos.
En este momento Millos tiene un inmenso hueco económico, un déficit de caja cercano a los 5.000 millones. Los abonos bajaron de 23.000 a 10.000; los desembolsos por la liquidación de Hernán Torres y del expresidente Felipe Gaitán fueron costosos; las taquillas no han sido tan buenas como se esperaban y tan sólo ahora el hincha parece recobrar la mística. La nueva directiva está compuesta por gente reconocida en los círculos del poder, pero carece de conocimientos del manejo del fútbol. Serpa y su gente tendrán que entrar a buscar solución a la dura situación económica mediante capitalización o préstamos.
Ojalá que Serpa olvide sus vendettas personales contra Ortiz y los antiguos dirigentes —como el expresidente Felipe Gaitán, quien hizo una magnífica tarea—, no enlode el agua de la cual tendrá que beber, se dedique a reorganizar la casa en lo administrativo, deje trabajar tranquilo a Lillo y respete la planificación deportiva.
Llegar a figurar con declaraciones y acusaciones, intentando crear el caos para poder apoderarse a precio de huevo del 15% del paquete accionario que entregó Ortiz a la Superfinanciera, no sólo sería una jugada sucia sino irresponsable y torpe.