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Baja lamentable

31 de mayo de 2014 - 10:00 p. m.

Su ausencia no motivó una sola encuesta entre periodistas y aficionados, no fue tapa de periódicos ni revistas y seguramente ya pocos lo recuerdan.

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Pero quienes conocen y entienden el funcionamiento táctico de la selección de Colombia, saben bien que con la salida de Edwin Valencia se ha ido una de las cartas mas importantes de Pékerman para reencontrar la solidez defensiva, tan perdida en los últimos lances.

El mejor partido de la fase eliminatoria fue el que se ganó contra Chile en Santiago y ese día Valencia tuvo un rol fundamental cuando en el segundo tiempo el técnico lo envió a jugar de zaguero central, metiéndose como una cuña, para darle espacio a la salida de Zúñiga y Armero por las bandas. Valencia le aportaba una gran cuota de marca, pero fundamentalmente el orden para los relevos por eliminación y las coberturas en los costados.

En la rueda de prensa donde el técnico anunció la exclusión de Valencia, tuvo tiempo para defender el trabajo defensivo de la selección, la menos batida de la eliminatoria, y dijo algo muy importante: para defender bien, hay que atacar bien. Si los jugadores que van al ataque lo hacen en forma desordenada, el regreso defensivo será igualmente desordenado y equipo que hace mal la transición de ataque a defensa sufre muchísimo en la misión de recuperar la pelota. Ese repliegue defensivo tiene que comenzar por una presión superior para reencontrar la propiedad de la pelota, debe seguir con un bloque ahogando al conductor y con otros jugadores dispuestos a cerrar las líneas de pase. Finalmente, la maniobra debe terminar con el filtro del mediocampo y la tarea de los defensas. Por eso, lo mínimo que se debe pedir a los de ataque es que ayuden haciendo sombra y desactivando el primer pase, la salida desde el fondo, con pelota limpia.

Sin Valencia, el jugador que tenía el chip defensivo, con su juego y su manera de salir a los costados cuando hacia falta, de meterse entre los centrales cuando el partido lo requería, Colombia tendrá que pensar en que la dupla del medio, por lo menos para el juego contra Grecia, incluirá a Sánchez con un socio a elegir entre Aldo, menos marca y más limpieza en el manejo, o Aguilar, equilibrado en su fútbol.

Parece que nadie lo llora, pero de Pékerman para abajo todos saben que se quedó por fuera un jugador del riñón del técnico.

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