Los hinchas del gran fútbol están de plácemes.
Esta semana vuelve la Champions, la mejor competición mundial de clubes. Campos en perfecto estado, puntualidad en las transmisiones, seriedad y una altísima cuota de agonismo, magnífico fútbol y los mejores intérpretes del juego. La Champions vuelve con ocho partidos espectaculares entre los que se destacan los duelos Real Madrid-Liverpool y Manchester United-Inter.
Esta introducción, hecha con el regocijo propio de quien ama el balompié de altísimo nivel, lleva a una pregunta que frecuentemente hacen los aficionados que siguen, gracias al satélite, gracias a la internet, las grandes competiciones. ¿Cuál es el mejor equipo del mundo hoy por hoy?
Dos acaparan la atención. De un lado, el gran Barcelona que conduce con puño firme y sabiduría el joven Joseph Guardiola, y del otro lado los rojos del Manchester United, que con la égida siempre dura del veterano Álex Fergusson, lideran la Liga Inglesa y son los actuales campeones de la Champions.
Son dos grandes colectivos, construidos con la premisa del fútbol ofensivo, con una causa común en el respeto y tratamiento del balón. Los dos equipos son un canto al fútbol agresivo, pero tienen algo en común: saben que para construir juego primero hay que recuperar la pelota y tienen claro que cuando poseen el balón deben marcar posiciones de ataque. Es decir, lo que predica Cruyff como esencia del fútbol de hoy: posesión más posición.
Es más pausado el Barça, tiene más toque de pelota en la búsqueda del orificio por donde romper la defensa adversaria. Es más veloz en sus transiciones el Manchester, que cambia mucho de frente, como fórmula para romper la retaguardia y descongestionar las zonas de ataque. Al Barça lo llevan de la mano, sacándolo desde el fondo, Xavi y Andrés Iniesta. Al Manchester lo catapulta el juego que desde tres cuartos de campo hacen sus delanteros Cristiano Ronaldo, Berbatov, Tévez o el mismo Rooney en esta interesante faceta que ofrece hoy como delantero que arranca desde atrás o se tira a las bandas.
El Manchester no es sólo ataque y el registro de 1.302 minutos que tiene sin gol en contra el holandés Van der Sar es indicativo: primero que no nos hagan goles, que los de arriba se encargarán de hacer uno como mínimo. El Barça tiene déficit defensivo y a ratos no se muestra tan sólido en su parte posterior como sí lo es en ese frente de ataque donde Messi, Eto’o y Henry son infernales. Una máquina demoledora de goles y espectáculo.
Barça o Manchester, una elección difícil, dos grandísimos equipos, de esos que da gusto ver jugar y más si lo hacen en la inigualable Champions. Y a usted, ¿cuál le gusta más?