Luis Bedoya es inmutable, imperturbable, su rostro parece cincelado a martillo y difícilmente expresa sus sentimientos, lo que piensa, lo que siente. Permanece impasible y las risas se le cuentan con los dedos de la mano. Usted no sabe si él va o él viene, así de inescrutable y difícil de entender resulta el actual presidente de la Federación Colombiana de Fútbol.
Luis Bedoya ya puede cantar victoria en su misión de ser reelegido como titular de la Federación. Nadie se ha medido a enfrentarse a su inmenso poder y faltando mes y medio tiene prácticamente ‘cocinado’ el puchero para seguir al frente.
A los dirigentes del fútbol profesional los maneja facilito, facilito. Y salvo por ahí uno que otro con apetito de poder, pero sin votos, nadie se le enfrenta. Y al malévolo y perverso González Alzate, el destructor de la Difútbol, terminó echándoselo al bolsillo, pues a pesar de tener todas las posibilidades de enfrentarlo y desterrarlo, como se esperaba, como tenía que haberlo hecho, Bedoya prefirió transar, negociar, hacerse suavecito con González y hoy es el candidato de la Difútbol para quedarse.
Es decir, un contubernio que nada bueno le aporta al fútbol porque la rama aficionada en poder de González seguirá siendo lo que es hoy: nada. Simplemente un coto de voticos, una entidad inútil e inservible, cuyos ignorantes dirigentes, en su gran mayoría, se venden por baloncitos, viajecitos a ver los partidos de la selección, con ‘chupe’ incluido y nada más.
Bedoya, pues, seguirá ahí y algunos dirán que es mejor “bueno conocido que muy bueno por conocer”. Sus cuatro años fueron muchísimos mejores que los de Astudillo o Fina, pero fracasó en la parte deportiva, donde los resultados fueron muy malos. Y eso es bien grave, trascendental, a la hora del balance.
Ahora viene el otro tema, la conformación del próximo Comité Ejecutivo, la selección de los personajes que acompañarán a Bedoya.
Lamentablemente a don Luis no le gustan los ‘dirigentes de alto vuelo’ a su alrededor y prefiere un Comité mansito, sin pretensiones, sin ejecutorias, sencillamente unos ‘aprobadores’ que no piensen mucho. Poco, por no decir que nada, han aportado en este Comité funcionarios como Collazos, Amaya, Ángel o Castellanos. Ángel dedicado a lo suyo, negociar jugadores, ser empresario, jamás debió llegar al Comité porque o es directivo o es empresario, pero no se puede ser empresario dentro del Comité Ejecutivo. Y los otros, viaticadores, nada más que eso, siempre listos para poner su pasaporte y viajar.
Sería bueno que ante los grandes retos, Bedoya, el hombre inescrutable, escogiera bien y llevara ejecutivos de verdad y no ‘aplaudidores’ profesionales.
Don Luis, no le tenga miedo a que la gente piense, rodéese mejor para que pueda hacer los cambios apetecidos y exigibles.