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¿Buen técnico?

13 de junio de 2011 - 05:17 p. m.

Con notable frecuencia se escucha esa expresión: “fulanito es un buen técnico”.

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Y entonces llega la contrapregunta obligatoria: ¿qué es ser un buen técnico? Y la respuesta es complicadísima, muy difícil y pasa por lo ancho, lo largo, lo estrecho y lo angosto.

Buen técnico en qué aspecto, sería lo primero que debería dilucidarse, porque todo parte de una premisa básica que conlleva suma de resultados. El buen técnico tiene que acompañar su carta de presentación con una tarjeta de títulos. Pero no necesariamente un adiestrador ganador es un buen técnico en muchos otros aspectos. El fútbol es tan extraño, tan circunstancial, que muchas veces algunos equipos ganan sencillamente porque tienen muy buenos jugadores o porque en un momento determinado los futbolistas se unieron alrededor de un sentimiento ganador y pese al técnico lograron salir adelante.

Algunos piensan que todo pasa por un aspecto futbolístico: saber leer el juego en la antesala y planificar bien el partido, el módulo táctico y los hombres encargados de ejecutar el derrotero trazado en la cancha. Otros creen que el buen modelo de técnico es aquel que no sólo piensa en el elemento táctico, sino en la concepción grupal. Armar un buen colectivo, mantener una relación fluida y coherente con tantas personas, habilidad para manejar titulares y suplencias, gestión de los egos, llegada a la dirigencia para conseguir las mejores condiciones de trabajo.

Los buenos técnicos no sólo se ven en los partidos, con los cambios, las variantes de juego, la planificación, sino durante la semana en los entrenamientos, en las charlas de grupo, en la parte motivacional.

Y acá se llega al viejo dilema: ¿qué es primero, el huevo o la gallina? Algunos técnicos creen que lo único importante es su “ego” y que ellos están por encima de los equipos de fútbol, de los jugadores, del plantel. Acá se juega así, este es mi “librito”, y al que no le guste que se vaya. Invitación al fracaso. Tanto o más, como cuando el técnico “consulta” qué es lo mejor para el grupo en todos los aspectos y les da rienda suelta a los dirigidos para opinar.

Es claro que no existe una verdad revelada sobre cómo triunfar en la gestión de un equipo y que lo que para unos es valido, para otros no resulta. Por eso, algunos consideran a fulanito un “supertécnico” y para otros es tan sólo un tipo con suerte que tiene buenos jugadores. El “modelo” ideal no existe y si lo llegasen a concebir, los japoneses ya lo tendrían en DVD.

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