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Burócratas brasileños

17 de junio de 2010 - 12:41 a. m.

Cada vez que la actual selección de Brasil sale a la cancha se juegan dos partidos diferentes.

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El primero, es el que disputan Dunga y sus jugadores, serios, rígidos, cumpliendo su papel. Y el otro, es el que quieren sus hinchas en todo el planeta que juegue Brasil, alegres, fantásticos, innovadores con la pelota. Son cosas distintas el querer y la realidad.

El debut brasileño en la Copa de los pingüinos y las vuvuzelas dejó las dos lecturas. Para Dunga y su equipo fue un trámite burocrático. Los jugadores asistieron a la oficina, hicieron lo que tenían que hacer, estuvieron serios, metidos en un corsé táctico, ganaron, se divirtieron poco pero se enmochilaron los tres puntos. Poco de fantasía y creatividad, casi nada de emoción y alegría.

Los aficionados quedaron secos, pues de su garganta salieron pocos gritos de emoción, y sus manos congeladas por el frío y por las pocas acciones que merecían aplausos. Los ‘torcedores’ pretenden ver mucho más de Kaká, quien parece tieso y adolorido en sus movimientos debido a la pubalgia que le acompaña hace varios meses. Los hinchas quieren que Robinho desobedezca al rígido Dunga y haga más bicicletas, taquitos y trucos mágicos con la pelota, que invente y obligue a sacar las manos de los bolsillos para aplaudir.

Pero Dunga y su selección no le harán caso a los hinchas y a la prensa. Ellos vinieron a trabajar y como funcionarios burocráticos entrarán a la cancha ordenaditos bajo el comando de Lucio en defensa y de Gilberto Silva en el mediocampo. El zaguero del Inter le dará el permiso correspondiente a Maicon para que trepe por la banda y rompa las defensas adversarias. Y el volante central ejercerá de Dunga, mandará y controlará el patrón táctico, evitará el desorden colectivo y guiará las posiciones defensivas, a fin de que el equipo luzca dueño del campo y la pelota.

Lo demás es sumar, restar y presentar cuentas, como en la oficina. Que Robinho invente, que Kaká aparezca a cuentagotas y que Luis Fabiano luzca menos torpe en el remate. Brasil viene a cumplir y jugará su partido, el que quieren ellos y Dunga, y en este Mundial no le darán gusto a nadie. El único verbo que conoce Dunga es ganar.

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