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Caída libre

11 de octubre de 2014 - 06:09 p. m.

Entre la Plaza de Cibeles donde el Real Madrid celebra sus grandes logros y la cárcel de Carabanchel, donde recluyen a los criminales más famosos, solo hay unas cuantas estaciones de metro.

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Íker Casillas pasó de Cibeles a Carabanchel en menos tiempo del que se esperaba.

Vive hoy el portero del Real Madrid la peor etapa de su carrera profesional y tras los dos goles tontos que le anotaron en el juego contra Eslovaquia por la eliminatoria de la Euro 2016, ya nadie tiene duda de que el arquero de Mostoles se encuentra en una caída vertiginosa y que de aquel grandioso cuidapalos al que llegaron a conocer como ‘San’ Íker ya no queda nada. Mejor aún, quedan tan solo recuerdos brumosos y algunas atajadas como para indicar que por algo fue considerado el mejor del mundo.

La caída de Casillas concuerda con el pasado reciente y el presente de la selección que dirige Vicente del Bosque. Desde que Holanda lo goleara en la inauguración del Mundial, con pésima actuación de Casillas, la roja se ha ido destiñendo paulatinamente y hoy ya da muestras de ser un equipo vulgar, sin alma, sin fútbol y sin conceptos.

Al igual que el Barcelona, a España le agarraron la mano y los rivales sencillamente lo esperan, le entregan la pelota, le ceden el control territorial y después lo apuñalan con rápidas salidas en contragolpe que terminan haciéndole daño a un equipo que ha perdido intensidad, ritmo y demolición. No está claro si el estilo perdió vigencia, como afirman algunos eternos contradictores o, como creen otros, los intérpretes ya no juegan a lo mismo.

A esta España vulgar que se está enseñando a perder en forma ramplona y sin carácter de campeón, los problemas le empiezan en el arco con Casillas y se acentúan en el ataque con Diego Costa. Casillas vive de zozobra en zozobra en la puerta del Madrid y su cara blanca de angustia, sus nervios visibles, sus manos frágiles, no inspiran ni brindan confianza.

Costa, en cambio, es un excepcional delantero con Chelsea como lo era con Atlético de Madrid. En España ajustó seis partidos sin poder marcar un gol y cada vez se le ve más como un híbrido engarzado a la fuerza en un equipo al que no entiende y en el que tampoco lo quieren entender. Costa triunfa en un fútbol vertical con espacios y España juega un fútbol horizontal sin atacar el espacio. No hay forma. Los conceptos son diferentes.

De la gloria al infierno es el nombre de la película con España de protagonista y con el rol estelar de Casillas y Costa.

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