El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Cambio de chip

29 de junio de 2016 - 11:42 p. m.

Bicampeona de Europa y reina del Mundial 2012 en Suráfrica, la selección española agita hoy un profundo debate de cara a su futuro: fracasaron los intérpretes o la partitura, el tiki taka es obsoleto y debe revaluarse por una idea futbolística diferente, más vertical y profunda.

PUBLICIDAD

Dolió mucho menos este fracaso en Francia que el papelón vivido en Brasil, donde fueron apeados por goleada, sin juego y sin coraje, en la primera ronda. Pero algo está claro. Los días de Del Bosque y su corte de tocadores ha llegado al final y ahora España deberá reinventarse para seguir estando en la cumbre del fútbol mundial.

El dilema es si el modelo basado en las tres “pes” – posesión, posición y presión- sigue estando vigente o si, definitivamente, cuando la posesión se vuelve futbolito, porque la secuencia es interminable y carece de profundidad y definición, es necesario cambiar el método y la idea.

No concitaba mucho entusiasmo la roja entre sus aficionados. El triunfo inicial frente a Rumania, con gol de Piqué en las postrimerías, dejó la imagen de un equipo que tiene un grave déficit de gol. Iniesta aportaba su mágico talento, la chispa, la generación de juego, pero los rematadores Nolito y Morata parecían atropellados y sin eficacia, mientras que atrás seguían viéndosele las costuras a la defensa, mucho más famosos en las revistas del corazón que en el campo de juego.

El penalti despilfarrado por Ramos a las manos del golero de Croacia, fue el punto de quiebre, la sima en la que se hundió la selección española. Superado por sus débiles prestaciones defensivas en los últimos minutos, España fue remitido al lado del cuadro más peligroso y ríspido. Italia, Alemania y posiblemente Francia le esperaban en una hipotética ruta al final.

Más allá de la eliminación, Italia lo superó en lo físico-táctico y emocional. España se pregunta hoy si tiene vigencia su juego, sus toques, su manejo de bola y su posesión, cuando hasta el mismo Barcelona se ha reinventado y es más universal, menos tiki taka, más vertical. Sin Xavi Hernández, el motor que jugaba y hacía jugar, los españoles piensan en la edad de Iniesta, Ramos, Silva, Busquets y Piqué, entre otros, y en la hora de remodelar la selección.

Los que vienen, los Koke, Bruno, Saúl, etc., han modelado su fútbol en otras vivencias, tienen legados tácticos diferentes, por lo que creer que subsistirá el tiki taka como chip clave de todo el universo es absurdo.

Idos los cultores de la idea, la reinvención española arranca desde la idea y el modelo. España dejará de ser torero para ser otra vez toro. Lo siento por Iniesta, intérprete de cualquier partitura, músico universal.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias