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Caos azul

23 de agosto de 2014 - 09:00 p. m.

Mientras el equipo se hunde en los tres torneos en los que participa, mientras la imagen deportiva pasó de ser lamentable a catastrófica, la honorable junta directiva de Millonarios habla de acciones, porcentajes, inversionistas, colocaciones, y un mundo de términos financieros que lo único que demuestran es la desconexión absoluta entre la realidad del club y el proceder de la dirigencia.

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Al hincha, es un axioma irrefutable del fútbol, le interesa un pepino el PYG, no mira balances, le sabe a hierba el debe y el haber. Al hincha lo único que le importa es que su equipo gane, y si lo hace jugando bien pues mejor aún, pero el fanático de cualquier divisa lo primero que mira es la tabla de posiciones, y si por allá en un momentico le queda tiempo lee los estados financieros.

A los dirigentes azules, individuos muy serios, correctos, con ilustres hojas de vida en sus carreras empresariales, nadie les puede negar su deseo de acertar, pero estas personas viven en un mundo “raro”, aislados del sentimiento, del pueblo, de la realidad. Le entregaron el poder de planificar la temporada a Portolés y ya lo tuvieron que echar por bajo rendimiento, falta de seriedad y respeto, y porque carecía de compromiso con la entidad que le paga una millonada. Y con el fracaso de Portolés se llegó a lo que vive Millos hoy por hoy: un equipo con escasos jugadores, clase media en lo futbolístico, perdidos en la cancha, con un técnico tan desorientado como su propia plantilla. Millos es un caos en lo institucional y en lo deportivo, donde nadie tiene el control de la situación y donde nadie quiere reclamar el protagonismo de ponerse el equipo al hombro y tomar las determinaciones necesarias para sacar esto adelante.

Los días de Lillo están contados. Resulta demasiado costoso para tan pocos resultados y su incotinencia verbal, que al principio gustó y taladró en el oído de sus jugadores y la afición, hoy resulta pura y simple verborrea. Para ser eliminado de la Copa Postobón, goleado en la Liga, humillado en casa en la Sudamericana, es mejor tener un técnico barato y no al carísimo Juanma, que no parece tener el timón y el mando para revertir la situación.

La directiva tiene que entender, cuando le quede un ratico entre sus farragosas reuniones, donde hablan de emisión de acciones, porcentajes financieros, grupos de control, etc., etc., que Millonarios necesita, requiere, le urge, traer ya tres jugadores para reforzar esa modestísima nómina que armó el vago de Portolés.

O toman medidas deportivas o esta nave naufraga y se hunden todos, cuerpo técnico, jugadores y directiva. La gente no aguanta más ridículos.

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