Confieso que no entiendo para nada el tema de los comités ejecutivos de la Federación.
Uno, nombrado, actuando hasta el mes de agosto, y otro recientemente elegido, que tan sólo se posesionará cuando los otros se vayan. No parece lógico que en marzo se efectúe la asamblea para determinar los integrantes del Comité Ejecutivo y después los recién nombrados tengan que esperar seis meses para posesionarse.
Parece una falta de sentido común, en efecto lo es, y lo peor es que los actuales mandatarios no hayan podido encontrarle la vuelta al tema para reordenar la casa y que el Comité Ejecutivo nombrado se posesione y actúe. Bedoya, Jesurún y el otro de la Difútbol debieron ponerse de acuerdo en eso, en lo fundamental, para modificar estatutariamente ese adefesio.
La dualidad indica, para desgracia, que individuos como Castellanos, Amaya y Ángel puedan asistir al Mundial por cuenta del dinero de la Federación. Y que al torneo también puedan ir los recientemente nombrados. Un montón de plata por culpa de una ridícula cuestión de tiempos.
Confieso que tampoco he podido entender el tema del nombramiento de Gómez como técnico nacional. Bedoya dice que no, que todavía no, Gómez dice que sí, que ya está hecho, otros dicen que está todo acordado pero que tiene que presentarse ante el Comité Ejecutivo. ¿Ante cuál? ¿El que se va pero está vigente hasta agosto? ¿O el que llega en ese mes pero que hoy no tiene voz ni voto? Para destrabar ese entuerto, a Bedoya se le ocurrió reunirlos a los dos, el actual y el próximo, en un cónclave donde anunciará su determinación de imponer a Gómez como técnico nacional.
Confieso que no entiendo lo del nombramiento de Gómez. Es traer de nuevo al ruedo a figuritas como Moreno Jaramillo, Yunis y otros que se lucraron siempre de estar ahí, al lado del par Maturana-Gómez, y armaron los “amigos” y los “enemigos”. Tampoco entiendo que Bedoya le entregue el equipo nacional al nocivo y peligroso presidente de la Difútbol, que anuncia por todos lados que él, solo él, impuso a Gómez.
Volverán, volverán las oscuras golondrinas, volverán, volverán tantas cosas como los exclusivismos periodísticos, los vetos, las amenazas, la descalificación de quien ose criticar.
Confieso que no entiendo nada.