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Construyendo una ilusión

26 de noviembre de 2007 - 04:12 p. m.

No todo lo que brilla es oro y desde la acera del optimismo por los ocho puntos, de los segundos tiempos ante Venezuela y Argentina, de algunos chispazos en el funcionamiento colectivo que acreditan trabajo y seriedad en la búsqueda incesante de la mecánica grupal, hay serios y fundamentados reparos al equipo como tal, reparos que el propio técnico ha aceptado en charlas con la prensa y en la misma conferencia que dio al final del partido.

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La alegría de las dos victorias, el empezar a multiplicar la tabla del tres y dejar a un lado la del uno, que no lleva a ningún Mundial, no puede hacer olvidar a Pinto y a los jugadores que todavía se está lejos de tener un equipo confiable, plenamente confiable, para todo lo que sigue.

Se han disputado cuatro de las 18 fechas previstas en el calendario y el equipo sigue invicto, con un solo gol en contra y tres a favor para ocho puntos, cuarto en la tabla y hoy con tiquete directo para ir a Suráfrica.

Colombia ha jugado tres partidos de local y ya salió de los dos grandes ‘cocos’ , Brasil y Argentina, con cuatro de seis puntos. Se aceptaban dos unidades, se consiguieron cuatro, excelente bajo el prisma numérico.

Serán muy pocos, no pasan de dos, los que derroten a Argentina en esta eliminatoria. Ese fue un triunfazo en todo sentido, especialmente en lo espiritual, porque permite recobrar toda la fe, y en lo numérico porque vale oro.

Sin embargo, decir que ya hay un EQUIPO es una expresión folclórica, propia del desborde emocional del resultado y está lejos de la verdad.

Se tendrá un equipo cuando no se despilfarren 45 minutos de juego, cuando no haya necesidad de hacer tres cambios para poder reordenar lo que no funciona, cuando los jugadores no susurren en voz baja su malestar por las determinaciones del técnico, cuando todo trabaje armónicamente en lo individual y en lo colectivo.

Las victorias enmascaran grandes verdades y criticar hoy a la selección es ganarse insultos, pero alguien tiene que decir las cosas en su momento justo.

No, todavía no hay un equipo. Sería injusto negar que al cierre de la primera fase de la eliminatoria se tiene muchísimo más que al final de la Copa América, cuando la hecatombe obligó al técnico a ‘borrar’ a los generales en plan de comandantes y a buscar un equipo nuevo, tal como se le sugirió en su momento a Pinto, que acepte sus determinaciones y crea en sus predicamentos.

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Lo correcto sería decir que en este larguísimo camino que son las eliminatorias, donde habrá inmensas alegrías como la del martes y llegarán grandes decepciones -no lo duden un solo instante que llegarán-, el técnico está construyendo su equipo, modelando su material y que va en el camino cierto.

De cara al futuro falta encontrar volumen de juego colectivo, aprender a llevar la pelota hacia unos delanteros que tienen que ser mucho más profundos y contundentes, no parpadear en defensa, porque goles como el de Messi son imperdonables y muestran desatención e inmadurez, no regalar un tiempo por partido, ser más constantes y atrevidos en la presión y el ritmo de juego, poner las condiciones de partido y manejarlas.

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No, todavía no hay un EQUIPO, pero se está construyendo a punta de buenos resultados, algo fundamental en el fútbol. Como decía el poeta, hoy estamos mejor que ayer pero peor que mañana…

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