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Crisis

16 de marzo de 2009 - 09:41 p. m.

La flojísima actuación de la selección colombiana de mayores en la eliminatoria, el segundo fracaso consecutivo de la Sub-20 en un suramericano, la difícil situación de los equipos nacionales en la Copa Santander Libertadores, el bajo nivel de la mayoría de partidos de la Copa Mustang, son síntomas inquietantes de una verdad que aflora y la que muchos prefieren eludir antes que aceptar: crisis, el fútbol colombiano entró en una gravísima crisis de juego, resultados, confianza y jerarquía.

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El fin de semana fue lamentable el nivel de los partidos entre La Equidad y Santa Fe, por más que los técnicos quieran vender la idea de que fue un juego “muy táctico, apenas para gente que sabe de fútbol”, bastante flojito el Quindío-Cali, en el que la pobre asistencia y el estado de la cancha confundían a los participantes, y un Millos-Once Caldas un poco más animado, pero con unas falencias técnicas en jugadores profesionales que no son aceptables. Ver definir a Carmelo Valencia solitario frente al arco y enviarla a la tribuna resulta desalentador. De la jornada sólo resultaron buenos el Cúcuta-Nacional y el Júnior-Real Cartagena. De los demás, que entre el diablo y escoja.

Y en casi todos los estadios, asistencias muy pobres que garantizan un futuro impredecible. Los tres mil están de moda, son los mismos de siempre en Ibagué, Pereira, Armenia, Manizales, etc.

En 15 días los equipos extranjeros se encargaron de mostrar la cruel realidad del fútbol colombiano en este momento; São Paulo y Gremio pusieron en su sitio a América y Boyacá Chicó, y Defensor le empató al Medellín. Un punto de nueve posibles y muy poco fútbol, una inferioridad técnica y táctica evidente.

Y como sucede en la crisis económica, ésta es apenas la punta del iceberg, lo peor está por dentro y es lo que se insinúa pero no sale a flote. Equipos que siguen siendo propiedad de  bandas criminales, llámense “paras” o “narcos”, maniobras sucias de apostadores para manejar resultados, incapacidad directiva para afrontar la crisis y buscarle soluciones, violaciones permanentes a las leyes, equipos que no cumplen preceptos legales sobre conformación accionaria, en fin, son tantos los hechos negativos, que se podrían llenar tres columnas denunciando las anomalías.

Todos la ven venir, la sienten, pero nadie dice esta boca es mía. La crisis es de los otros y algunos creen que negándola la están evitando, pero está próximo el momento en que no habrá posibilidad de reversar. Nuestro fútbol camina paso a paso hacia el precipicio.

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