Los partidos contra Brasil y Estados Unidos, en desarrollo de la fecha Fifa de septiembre, están hablados, pero no están contratados oficialmente.
Los dos juegos, uno en Miami contra Brasil y otro en Texas frente a Estados Unidos, fueron negociados antes de disputarse el Mundial. Existe una oferta económica por los dos choques que en primera instancia habría aceptado la Federación. Sin embargo, tras la magnífica actuación colombiana en Brasil , la dirigencia quiere unos emolumentos superiores y ese es el primer cuello de botella para la realización de los compromisos. Si antes del Mundial la selección cobraba un dinero por sus presentaciones, hoy tras la presencia colombiana con James y su banda, el caché internacional mínimo se ha duplicado. Para hablar en plata blanca, no hay acuerdo en la parte económica entre la Federación y los empresarios.
Sin embargo, ya los organizadores han vendido 35 mil boletas por ese partido y el tema se puede complicar hasta llegar a tema judicial y tema deportivo ante la Fifa, pues los contratos no han sido oficializados y la rectora mundial no avala partidos hasta tanto tenga los documentos en regla.
El segundo tema es quién dirigirá la selección en sus dos primeras salidas internacionales. Bedoya se reunirá esta semana con Pascual Lezcano, empresario de Pékerman y su combo, para reanudar conversaciones. No va a ser fácil, así como Colombia evalúa que hoy vale el doble, también el DT considera que la actuación nacional no sólo tiene que servir para elevar el caché de la selección, sino también el suyo como conductor. Si arreglan con Pékerman el tema de los juegos amistosos de septiembre no tiene problema, aunque él podrá decir que no le gustan, lo cual es totalmente lógico cuando no se ha tenido tiempo de preparación. Recordar que el técnico argentino ha sido férreo en no aceptar sino los partidos que él cree convenientes y a Pékerman no le consultaron estos dos amistosos. ¿Y si el técnico declina seguir al frente? Houston, tenemos un problema.
Una alternativa que está sobre el tablero es darle tiempo a don José para que arregle sus temas personales y encomendar el equipo al segundo de a bordo, Néstor Lorenzo, para que maneje esos compromisos. Alternativa viable siempre y cuando se garantice la continuidad de Pékerman, y si no es él, pues a buscar otro y punto. El mundo no se acaba y la vida sigue… Los jugadores están ahí.