El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Déficit en el arco

04 de octubre de 2014 - 09:00 p. m.

Uno de los puestos claves del fútbol es el de arquero. Y en esa posición el balompié colombiano tiene hoy un notable y preocupante déficit.

PUBLICIDAD

Gracias al trabajo de un visionario y magnífico trabajador, Carlos Portela, durante muchos años la selección de Colombia se nutrió de tres excelentes cuidapalos, todos ellos de un nivel superlativo. A Portela se debe el trabajo que hizo con Faryd Mondragón, Miguel Calero y Óscar Córdoba, cual de todos mejor, cual más grande, tres porteros que dejaron una huella por donde pasaron, por sus condiciones técnicas y sus calidades personales. Y en ese tiempo en que ellos peleaban la titularidad estaba vigente el mito René Higuita y venían otros goleros de buen nivel como Jorge Rayo y Eduardo Niño.

La escuela de porteros del Cali parece haber terminado con la muerte de Portela y hoy ya no se habla de un trabajo para sacar guardavallas, aunque el Cali ha mostrado a Hurtado y Silva como reemplazos de Mondragón.

Aparte de David Ospina, quien hizo todo el ciclo de las selecciones, arrancando por una sub-17 hasta llegar a esta titularidad incuestionable en la nómina de mayores, y de Camilo Vargas, con todas sus notables irregularidades propias de un portero en formación al que todavía le falta comerse 200 goles para ser mayor de edad en el arco, las opciones no parecen muy claras.

Y es que lamentablemente el arco en Colombia parece propiedad de los goleros extranjeros. Revise la nómina de arqueros foráneos que tiene nuestro campeonato, en especial de uruguayos que parecen dar magnífico rendimiento en el medio, y le sube la preocupación.

En el camino se han ido quedando algunos que pintaban muy bien, como Neco Martínez y Luis Delgado; otros no pudieron surgir cuando aterrizaron en la profesional, como Libis Arenas y el dramático caso de Cristian Bonilla, el arquero que estaba llamado a ser el futuro de Colombia.

Bonilla hizo, al igual que Ospina, el curso en las diferentes categorías con la selección nacional, pero cuando entró a Nacional, Osorio lo relegó a ser el tercer y cuarto portero y hoy es un fantasma. Duele ver como se estancó, como se perdió, como necesita cambiar de aires para volver a darle vida a su proyección.

Quedan pues apellidos como el de Cuadrado o Castellanos pero, sin meterse mentiras, qué diferencia cuando se hablaba de Faryd, Miguelito y Córdoba. Hoy hay un titular y pare de contar.

Conoce más
Ver todas las noticias