Fácil resumirlo: Chile hoy no es ni chicha ni limonada. El seleccionado austral ha perdido su dinámica, su intensidad, su ritmo, y de ser un gran equipo en tiempos de Marcelo Bielsa y de Jorge Sampaoli, ha pasado a ser un equipo gris y del montón.
Por lo menos, el Chile que se vio en Santa Clara frente a Argentina dejó una lánguida imagen, porque en lugar de mejorar ha retrocedido, así sea el mismo equipo en un 95 %. Eran lo mismos Bravo, Medel, Jara, Mena, Isla, Aranguiz, Vidal, Díaz, Sánchez, Vargas, Beasejour los que estaban en la cancha, pero el equipo de la estrella solitaria no tuvo ni el dinamismo e intensidad de la época de Bielsa, ni la inteligencia y madurez para buscar la opciones de la etapa de Sampaoli. Fue incoloro, insaboro, inoperante y errático en factores primordiales, a pesar de mantener la nómina y la estructura táctica. Dos goles por pérdidas de pelota saliendo, son errores de principiantes que indican la poca claridad conceptual del equipo en los actuales momentos.
Al equipo de Bielsa se le criticó por su falta de pausa, su desbordado dinamismo, sus presiones no controladas, porque se volvía vertiginoso y no elaboraba. Al de Sampaoli se le reconocía que jugaba más, que la presencia del “Mago” Valdivia le hacía menos vertical y mucho más inteligente pero que a veces se sobreactuaba en la posesión de la bola.
El de hoy, el de Pizzi, carece de intensidad y ritmo y tampoco genera juego. No hay en el Chile de esta Copa América, por lo menos en el primer partido, quien logre engarzar la media cancha con los delanteros. Y su “tres desequilibrado”, retroceso y salida de laterales volantes, no funcionó para nada con Islas y Beasejour en una pésima presentación.
No es fácil para un técnico jugar con la idea de su antecesor. Para Pizzi no resulta cómodo pedirle a su equipo el dinamismo y la verticalidad de Bielsa, porque este grupo tiene más años y menos ambición y ya no quiere desgastarse frenéticmente corriendo como lo hicieron con el “Loco” en la eliminatoria y el Mundial de Sudáfrica. Tampoco tiene el fútbol chileno un tocador pensante y clarividente como Valdivia y al no tener generación se carece de definición y pegada.
A pesar de su merecida derrota, Chile seguramente estará en la próxima ronda porque tiene más fútbol que Panamá y Bolivia, pero para el defensor del título tienen que pasar muchas cosas en su juego para intentar retener la corona.
La primera y fundamental es definir si quieren ser chicha o limonada.