Los abuelos decían que desde el desayuno se sabía cómo iba a ser el almuerzo. Y si se aplica a rajatabla el proverbio, el futuro de los equipos colombianos en la Copa Santander es inquietante, tras ver en acción al Júnior en su debut frente al modestísimo Racing, un equipo uruguayo del montón, que con muy poco complicó y puso a sufrir a los barranquilleros.
De pronto, para rescatar los primeros 25 minutos del cuadro que dirige Umaña. Tuvo buen ritmo, dinámica en el traslado de la pelota, apertura de juego hacia las bandas, intenciones ofensivas y coparle el mediocampo al elenco visitante. Como le gusta al técnico, como pretende que jueguen sus equipos. Después, el mismo Júnior impreciso en los pases, con Giovanni haciendo una buena y tres malas, el mismo jueguito poco profundo que mostró en las finales del año pasado; la soledad en el área de ese muchacho Bacca, obligado de la noche a la mañana a ser el reemplazo de Teófilo.
Terminaron empatando a puro corazón, pero como expresión de fútbol fue regular.
En Barranquilla cuentan un chiste cruel. El Júnior se parece a Vicente Fernández, porque saca a la gente llorando del Metropolitano. Más allá del simpático chascarrillo, es increíble que el elenco rojiblanco se empeñe en darle cachetadas a su fiel fanaticada en cada partido importante. Once Caldas, Medellín y Racing, tres muestras de los desengaños que le brinda el equipo a su afición.
Claro, la serie no está definida y Júnior puede ir a Montevideo y voltear el asunto, pero tendrá que mejorar mucho para que Cambindo no vuelva a ser el “petardazo” que jugó contra Racing; Casanova juegue a algo; Hernández haga menos “maricaditas” para la tribuna; Arango sea más continuo y no se le acabe el tanque a los 60 minutos; Bacca aprenda a jugar de pivote y sostenga mejor el balón, y el equipo no se “coma” goles de pelota quieta. Ahh, y que Umaña haga los cambios a tiempo, porque qué lentitud para leer el partido y qué variantes más cuestionables las que hizo. En Júnior, técnico nuevo y pocos cambios en la nómina, la idea está, pero falta mucho recorrido y trabajo.
Once Caldas es todo nuevo: técnico, plantilla, directivos. Por ahora, es un tiro al aire y sería injusto criticarlo sin haberlo visto. Y el Medellín reemplazó a Jackson con Tressor Moreno, muchos goles de diferencia; a Vanegas con Almeida y a Mosquera con Barahona; puede salir ganancioso en el trueque, tiene el mismo técnico y una nómina similar. Sobre el papel, parece la carta más firme de Colombia en esta versión de la Copa.
Tras los últimos fracasos, seria bueno ver mínimo un equipo colombiano en la próxima ronda para que no se cumpla el viejo aforismo de los abuelos.