Los juegos amistosos contra El Salvador y Canadá en las próximas fechas Fifa son peligrosos y la selección de esos rivales por parte del técnico Pékerman merece alguna aclaración en público.
Luis Bedoya, como se explico en la columna del domingo, descargó toda la responsabilidad en el encargado de la selección nacional y la escogencia de los adversarios. Al argentino le presentaron una lista de rivales —no se sabe de qué tipo o categoría— y él finalmente seleccionó los dos referidos para aprovechar las fechas universales de octubre.
Si Colombia le gana a El Salvador y a Canadá, como es lo lógico entre el tercero del mundo, según el escalafón Fifa, y los equipos 72 y 120 de la misma clasificación, a todos les parecerá normal y el resultado no tendrá ninguna importancia. Si Colombia tiene algún contratiempo en esos partidos, al equipo, al seleccionador y a los jugadores les lloverán palos porque no fueron capaces con rivales de tan poca monta.
Pero, vaya uno a saber qué pensó el técnico para seleccionar estos rivales. La única forma en que podría interpretarse como positivo este doble enfrentamiento sería que Pékerman empezara a darle carrete, poner en acción a unos jugadores nuevos y es necesario hacerlo contra rivales maleables. Es decir, Pékerman estaría iniciando con estos dos partidos el proceso Rusia 2018, con la próxima convocatoria, con algunos jugadores diferentes, en posiciones donde necesariamente se deben encontrar soluciones a los problemas actuales de la selección tras su magnífica actuación en el Mundial.
Rivales cómodos para empezar a probar jugadores tendrían sentido y sería lógico. Rivales flojos para seguir jugando con los mismos, ya probados, conocidas sus prestaciones y deficiencias, sería absurdo. Por supuesto, los nuevos convocados tendrán que ir haciendo su tarea de adaptación, llegando poco a poco, conociendo el ambiente, los métodos de trabajo, la filosofía del conductor, los mecanismos tácticos, la sinergia de grupo.
En su última conferencia de prensa, el DT anunció que iría llamando otros jugadores a la selección. Magnífica noticia, pero con el problema de que estos futbolistas llegarán de los equipos profesionales y entonces vendrán las críticas partidistas de los hinchas locales y hasta allí llega la ecuanimidad y el sentido nacionalista. Cuando le meten colores locales al tema, la distorsión es absoluta.
La próxima convocatoria será fundamental para conocer el rumbo que tendrá la selección y el pensamiento de Pékerman.