El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Dos buenas noticias

21 de septiembre de 2009 - 09:12 p. m.

En la Copa Mustang II es arrollador el balance ofensivo jornada tras jornada. En total se han convertido 262 goles en diez fechas para un promedio de 2,6, bastante bueno en relación con los últimos años.

PUBLICIDAD

En una sola fecha, la séptima, se anotaron menos de 20 goles y en una jornada, la novena, se llegó a la magnífica producción de 32 dianas. Es la mejor marca ofensiva de los últimos diez años. Demasiados goles para un fútbol rácano, amarrete, en el que cuesta tanto conseguir goles, en el que se juega mucho más a no perder que a ganar.

Otro dato: cumplidas diez fechas todavía no han despedido un solo técnico y están en liza los mismos 18 que comenzaron. Es la primera vez que esto ocurre desde cuando se juegan dos torneos por año, es la primera oportunidad en que al cabo de las primeras diez fechas no le han aplicado la cláusula del ácido a ningún conductor.

Concatenando los dos datos, la magnífica producción ofensiva, la altísima cuota goleadora y la estabilidad de los técnicos, surge la pregunta de si están directamente relacionados o si se trata de una casualidad.

De todas formas, al público en general le gustan los goles y en la visión particular del aficionado los partidos son buenos si hay muchas anotaciones. Otras personas, entre los cuales se incluye este analista, piensan que muchos goles no significan calidad y que cuando un partido termina con abultado marcador es menester entrar a profundizar en la parte táctica y a buscar las razones por las que se convierten tantos goles.

El segundo torneo del año también ha deparado magníficas conquistas, golazos, llenos de plasticidad y belleza en la ejecución. Y no se habla sólo de goles de carácter individual, algunos de ellos han llegado como producto de muy buenas ejecuciones colectivas.

Una de las causas para que haya más goles es que se le está pegando más a la pelota en la media distancia. Los jugadores y, por supuesto, los técnicos están aprovechando la velocidad del magnífico balón Golty —bueno en cualquier parte del mundo donde se le use—, con lo cual en la pelota quieta y en el remate a puerta se están generando jugadas y goles que aumentan el caudal ofensivo.

Son, pues, dos buenas noticias: mejor promedio ofensivo, más goles bonitos y mayor estabilidad laboral en los técnicos. Quedan diez fechas y de acá al final puede pasar cualquier cosa, conociendo la mentalidad e idiosincrasia de directivos, jugadores y técnicos. De pronto se les olvida anotar, se vuelve a la tacañería, al fútbol ultradefensivo, al 0-0 y quizá les da por echar a la calle a todos los técnicos que andan colgados en la tabla.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias