Los grandes maestros del periodismo mundial enseñan que el verbo dudar hace parte de la esencia de esta bella profesión.
Dudad siempre de los comunicados oficiales, de las declaraciones grandilocuentes, de lo que dicen los personajes, de lo que parece blanco por fuera, de todo aquello que parece tan pulcro y tan limpio.
Por eso, cuando esta semana se presentaron a la opinión los hechos de la esperada reestructuración de Millonarios que puedan conducir al salvamento de ese barco a punto de hundirse, nos dimos a la tarea de leer y releer las declaraciones de los protagonistas y hoy salen a flote muchas preguntas e inquietudes.
Primero, antes de enumerar las dudas, es menester indicar que desearía de todo corazón que tanta promesa, tanta alharaca, fuera al final de cuentas el principio de la salvación de un equipo que por su gran hinchada merece volver a ser grande y no ese circo penitente, quebrado, que da lástima y se arrastra penando por los estadios, los juzgados, los bancos de este país.
Primera duda, el cínico mitómano que presidió a Millonarios, que lo arrasó, lo liquidó, lo acabó, lo convirtió en lo que es hoy gracias a su ineptitud e incapacidad dijo que el nuevo titular, Ricardo Lozano, era “muy amigo”. Mala cosa, muy mala cosa. Ser amigo de López es lo peor que puede tener un dirigente que quiera de verdad ayudar a Millonarios. Si algo requiere el equipo en este momento es una dirigencia que se aparte totalmente del compadrazgo nocivo y dañino del mal recordado y odiado ex presidente. Porque si lo que colocaron allí fue un monigote, un pelele, apague y vámonos, lo único que hicieron fue allanarle el camino para que lo acabe de saquear.
Dijo el facilitador José Roberto Arango que pasarían por encima de los impedimentos para convertir a Millos en una sociedad anónima. Vale la pena recordarle al facilitador que la ley es la ley y que por ahora las corporaciones deportivas sin ánimo de lucro como Millonarios no pueden ser sociedades anónimas y que el proyecto de ley apenas está tramitándose en el Congreso y todavía le falta un buen tiempo. Y en Millonarios el tiempo es oro.
Dijo también Arango, de cuya eficiencia para efectuar ‘salvatajes’ nadie puede dudar, que en dos meses correrían ríos de dinero y leche en Millonarios. Lo dudo, no creo, ninguna persona natural o jurídica entrega 10, 20 ó 30 mil millones a cambio de nada, de simples promesas. De eso tan bueno no regalan en la tienda de la esquina. Por ahora, Interbolsa y Colpatria descartaron el negocio en los términos señalados por el pastorcito mentiroso.
Y , por supuesto, el mitómano terminó indicando que en esta semana empezarían a pagarle deudas a todo el mundo, que saldrían de ley 550, que armarían un gran equipo para el próximo torneo.
Y según la Junta de Vigilancia de la ley 550, Millos todavía está inmerso en ella, ¿qué dice, ya le contaron, ya aprobó los negocios?
Siguiendo el legado de los maestros del periodismo de dudar, hay tres cosas en las cuales definitivamente no creo: en las promesas de fidelidad de Tiger, en la imparcialidad del presidente Uribe en la campaña y en que López vaya a pagar las deudas y se retire del todo de Millonarios.
Dudad, dudad siempre.