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El agrande

05 de septiembre de 2009 - 01:39 a. m.

Cada vez que abre la boca, Diego Maradona genera una polémica por sus opiniones, por sus conceptos, por sus diatribas.

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Maradona no tiene absolutamente nada de diplomático y es genuino en todo, inclusive hasta en sus declaraciones. Pelea hasta con la sombra. También es justo reconocerle que dentro de su forma de ser, dentro de ese superlativo ego que le acompaña y que la multitud argentina se encarga de alimentar día tras día, Maradona dice siempre lo que piensa, su verdad, sin afeites ni dobleces.

Previo al juego contra Brasil y sabiendo que un mal resultado le dejaría en situación comprometida para calificar, Diego dijo que un Mundial sin Argentina no sería un Mundial. Clásica frase maradoniana, frase argentina, frase de quienes se creen el ombligo del mundo.

Y no, resulta que un Mundial sin Argentina, sin Brasil o sin algún equipo, llámese como se llame, igual sería un Mundial y se disputaría y no pasaría nada.

Argentina ya falló al Mundial del 70, en México, y ese, dicen algunos expertos, ha sido el mejor torneo que se haya disputado. Por lo menos, de aquel vencedor, de Brasil 70, se vierten los mejores comentarios.

Sudáfrica podría quedarse sin equipos importantes como Suecia y Portugal. Eso quiere decir que Ibrahimovic o Cristiano Ronaldo, o los dos, jugadores de 90 y 70 millones de euros, no jugarían el máximo desafío. ¿Y por eso podrían decir que el torneo de Sudáfrica dejaría de ser un Mundial?

Trasladado a términos colombianos, recuerdo lo que algunos dijeron cuando a las finales del Mustang 1 no acudieron Millos-Nacional-SantaFe-América y Medellín. Que esa final no valía porque no estaban los ‘grandes’. Una falsedad absoluta. Menos gente en las tribunas, pero al final se disputó el torneo y proclamó un campeón. Los que hicieron méritos clasificaron, los que trabajaron mal se quedaron.

Ese ego desbordado de los argentinos, ese creer que el fútbol mundial pasa por Corrientes y la 9 de Julio, es lo que transmite permanentemente su periodismo y lo que los hace tan detestables. Otra cosa diferente es que al Mundial le convendría tener a Messi y compañía, buenos jugadores, gente que juega bien a la pelota. Como a Cristiano Ronaldo, como a Ibrahimovic, como a todos los buenos futbolistas.

Para resumir, clasifica el que suma los puntos, llámese como se llame, y es eliminado el que no hace el puntaje. Lo otro, creerse la catedral del fútbol y pensar que la pelota nació en la calle Florida, es una desobligante muestra de soberbia y prepotencia que sólo contribuye a confirmar la imagen de agrandados que tienen Maradona y algunos de sus compatriotas.

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