Dicen en las redacciones de periódicos y radios que de los equipos perdedores no se habla, que equipo eliminado es cosa del pasado.
Pero cuando el sentenciado es el líder de las eliminatorias y un cuadro tradicional como el uruguayo, es menester dedicarle unos párrafos, aunque suene a elegía.
Uruguay no debió perder con Venezuela, fue mucho más en la cancha, tuvo más la pelota, creó mejores situaciones de gol, pero careció de la definición y de la suerte que tuvo su adversario. El disparo de Guerra, que terminó pegando en el horizontal y quedó mansito en los botines de Rondón para el gol, es un clásico ejemplo de cómo la fortuna a veces se ensaña con unos y complace a otros.
Dictaminar que Uruguay está muerto y necesita una profunda renovación es desconocer los méritos de Óscar Tabárez y burlarse de la historia. A la celeste se la ha enterrado tantas veces que su resurrección es habitual. Conocen perfectamente el lema de caer para levantarse.
Uruguay no es un equipo avejentado. Es un cuadro muy visto, que es otra cosa bien diferente. Sus nombres suenan frecuentemente en todos los torneos, pero el Maestro ha ido haciendo la tarea, mechando nuevos con veteranos, dándole carrete a Jiménez por Lugano Cáceres, mostrando a Carlos Sánchez por el Ruso Pérez, sacando a Stuani, Rolan, Gastón Ramírez, Abel Hernández y Lodeiro.
Aunque eliminada en la primera fase de la Copa Centenario, la selección uruguaya sigue siendo un postulante ideal para llegar a Rusia. Su columna vertebral, Muslera, Godín, Arévalo, Ríos, Cavani y Suárez, merece tanto respeto como cuando comenzó este evento en EE. UU. y eran grandes favoritos para avanzar a la siguiente ronda.
La victoria del colero de la eliminatoria sobre el líder de la misma tiene que llevar a otro tipo de reflexiones. Por ejemplo, que el equipo vinotinto se liberó del peso que significaba un técnico como Noel Chita San Vicente, al que no le creían los jugadores, y ahora con un hombre mucho más cercano, como Rafael Dudamel, reencuentran la mística de grupo y la convicción. No olvidar que Venezuela será el próximo rival de Colombia en Barranquilla, cuando se reanude la eliminatoria, partido que se debe ganar para seguir en liza por el cupo a Rusia.
Quienes se anticipan y entierran a Uruguay cometen un gran error. La historia del fútbol uruguayo ha demostrado que ellos son como el ave fénix, que renació de sus cenizas para triunfar.