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El fiel y el loco

22 de septiembre de 2014 - 09:30 p. m.

Chelsea se había ido en ventaja con una magnífica combinación en un veloz contragolpe made in Mourinho.

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Todo el partido había sido un ataque permanente del Manchester City, pero el montaje defensivo de los azules era impecable, reduciéndoles las posibilidades a los ciudadanos. Chelsea, en una versión mejorada del libreto del técnico portugués con Fabregas-Costa funcionando a gran nivel, estaba a punto de aumentar a ocho unidades su ventaja en la Premier.

Entonces, Pellegrini llamó a Lampard, ex-Chelsea, un ícono en Stamford Bridge, y lo mandó al campo. Y fue Frank, el mítico Lampard de Chelsea, el encargado de conseguir el empate para el City con uno menos en la cancha y dejar el torneo todavía con posibilidades para el actual campeón. Lampard apenas miró al cielo; no lo cantó ni lo celebró pero su rictus fue dramático. Por un lado, la satisfacción del deber cumplido como profesional con su nuevo patrón, con su nueva franquicia, y por otro, el sentimiento y la fidelidad hacia aquella camiseta que lo albergó desde que llegó siendo un niño.

Muchos de esos jugadores que algunos pensarían son tan sólo un producto del mercadeo y de la industria del fútbol, también tienen corazón y también sienten. Más allá de cobrar millones y millones, quieren y juegan por amor a la camiseta. Lampard es un ejemplo claro de cómo ser un auténtico profesional. Él lo acepta cuando dice que simplemente cumplió con su trabajo, con lo que le pidió Pellegrini.

La otra cara de la moneda es el italiano Mario Balotelli, de camiseta en camiseta, de patrón en patrón, deambulando sin rumbo alguno y siempre con la imagen de un ser irresponsable. Ahora resulta que Balotelli adora la camiseta de Liverpool y se mofa del Manchester United a través de las redes sociales, motivando una auténtica oleada de reproches racistas. Provocar es el verbo que mejor conjuga Balotelli, cuando se toma fotos con su exuberante amiga ligerísima de ropas, cuando lo presentan en cueros, cuando pelea en la cancha, cuando convierte todos sus actos y movimientos en titulares de prensa, radio y televisión. Balotelli siempre da de qué hablar, más con sus actos extrafutbolísticos que con sus actuaciones en el campo.

Son dos astros del fútbol y dos visiones del negocio. La fidelidad y el profesionalismo de Lampard frente al comportamiento vulgar y osado del Loco Mario. El negocio del fútbol los recibe a los dos y los acepta.

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