Estados Unidos también logró rematar de cabeza en el área de Colombia y Sebastián Pérez sacó de la raya el testazo de Cameron que significaba el 2-1. Puede parecer poco significativo, pero es indicativo que los rivales hayan encontrado una veta para llegarle a la selección que dirige Pékerman.
Lo preocupante es que los antecedentes sean tan concluyentes: en el último año, Godín le marcó a Colombia por la vía aérea, Vidal también machacó en la puerta de Ospina y Haití le hizo el gol a Colombia con pelota estática.
Varios factores inciden en que Colombia sea débil a nivel balón aéreo. El primero, tal vez el más incidente, es que la selección carece de talla, juego aéreo. De la nómina actual, la que jugó contra EE. UU., tan sólo Zapata, Murillo, Torres y un poco Sebastián son jugadores con la altura suficiente para influir en las dos áreas, porque no sólo se trata del juego defensivo, también se requiere talla en el área adversaria para el fútbol aéreo de ataque. Como mínimo deberían tenerse cinco jugadores altos, es lo que exige el moldeamiento de un equipo para la mayoría de los directores técnicos.
Pero más allá de la falta de un colectivo equilibrado en estatura, a Colombia le están perdiendo las distracciones individuales. Cuando se distribuyen las marcas en el uno a uno queda claro que cualquier parpadeo en el cumplimiento de la tarea asignada, no hay quién arregle la falla y se paga caro.
Pékerman también podría intentar alguna acción táctica a balón parado. Por ejemplo, distribuir custodias individuales, pero parar a Zapata en el punto penal teniendo como referencia la pelota y liberándolo de una marca en particular. Lo que hizo Luis Enrique cuando llegó al Barcelona y solucionó el problema del balón parado al poner a Piqué en el punto penal atacando siempre la pelota.
A la ausencia de talla colectiva y los errores individuales hay que darle táctica, trabajo fijo durante los entrenamientos, pero no se puede seguir sufriendo cada vez que le pitan una falta de costado o le levantan un tiro de esquina.
Corregir ese error y darle mejor funcionamiento a la pareja de los volantes de marca, determinando claramente las zonas de influencia y rendimiento de Torres y Pérez, y agregarle un poco más de tenencia de pelota para defenderse con la bola, serán asignaturas a realizar para los próximos dos juegos.
En la medida que se vaya creciendo en lo táctico, lo técnico y lo estratégico, el equipo tomará más vuelo y el sueño no será sólo una ilusión. sino una realidad.